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“La juventud que, necesariamente, tiene que aproximarse al socialismo de una manera distinta, no por el mismo camino, ni en la misma forma, ni en las mismas circunstancias en que lo han hecho sus padres”.

—Lenin, “La Internacional de la Juventud” (diciembre de 1916)

Hoy en día, nos encontramos a medio camino entre un viejo orden que está muriendo y uno nuevo, más brutal, que está surgiendo. Si bien este cambio afecta a toda la sociedad, sus consecuencias se concentran sobre todo en los jóvenes, quienes ven cómo les arrebatan su futuro.

A medida que se intensifican los ataques contra la juventud y ésta se ve cada vez más en la primera línea de la decadencia social, no le falta la ira y la energía en bruto, como lo demuestran los levantamientos de la Generación Z. Pero la pregunta es: ¿hacia dónde se dirigirá todo esto? Al luchar contra su situación degradante y su opresión, los jóvenes tienen el potencial de convertirse en una nueva generación de líderes revolucionarios. Sin embargo, a medida que se vuelven políticamente activos, no existe ningún movimiento que pueda dirigir su energía hacia la verdadera fuente de sus problemas de manera progresista. Lo que sí existe, sin embargo, son diversas fuerzas que desvían a la juventud lejos de una lucha contra la raíz de su opresión. Como resultado, actualmente no existe un movimiento unificado para la liberación de los jóvenes. Para abordar este problema, la Juventud Espartaquista propone tres puntos esenciales para construir la lucha de la juventud de hoy.

1. ¡Luchemos contra el imperialismo estadounidense!

Como lo destaca nuestro documento de conferencia, la batalla contra el imperialismo estadounidense es fundamental porque es el principal agente que arrastra al mundo por una espiral de miseria y guerra. Los jóvenes son los primeros en estar en la línea de fuego. Darle un futuro a la juventud es inseparable de la lucha más amplia contra el imperialismo estadounidense. Sin embargo, la izquierda ha sido abrumadoramente incapaz de romper con el sistema liderado por Estados Unidos y de luchar contra él. Esto es lo que frena a nuestro movimiento hoy en día. Debemos cambiar de rumbo.

2. ¡Para derrotar a la derecha, hay que deshacerse de los liberales!

Las fuerzas del populismo de derecha explotan la legítima indignación de los jóvenes con su situación y la sociedad para promover la adaptación a un sistema reaccionario. Los populistas de derecha sostendrán el sistema capitalista a costa de la clase obrera, tanto en nuestro país como en todo el mundo. Necesitamos una lucha unida contra Wall Street y sus títeres. Esa lucha no puede llevarse a cabo si la juventud muerde el anzuelo racista, antiinmigrante y transfóbico del enemigo de clase.

En respuesta al poderío de la derecha, muchos apuestan por la “unidad” de todos los “progresistas” en su contra, es decir, un frente popular. Esto no detendrá el avance de la reacción. Por el contrario, una alianza con los responsables de la decadencia social garantiza la victoria de la reacción. El liberalismo siempre se ha tratado de permitir que la clase dominante persiga sus intereses bajo el pretexto de ser “progresista”. Primero, el establishment se aprovechó del sufrimiento de los migrantes, los negros, las mujeres y las personas trans. Ahora, ese mismo establishment los está abandonando a la reacción derechista que él mismo fomentó. En lugar de hacer llamados morales al establishment, la juventud revolucionaria debe luchar sin vacilar en defensa de los más oprimidos y vincular esta lucha con la clase obrera.

3. ¡Luchemos junto a la clase obrera!

La decadencia social recae de lleno sobre los hombros de los jóvenes: la falta de empleo y vivienda, el deterioro del sistema educativo y la militarización aumentan la inseguridad de la juventud. Para aliviar la creciente carga que pesa sobre la juventud, habrá que arrebatarle recursos significativos a la clase dominante capitalista. Ésta es la base para la unidad entre la juventud y los trabajadores contra los capitalistas.

La juventud socialista también debe unirse a las filas del movimiento obrero y luchar desde dentro por una estrategia revolucionaria. Sólo la clase obrera tiene el poder de luchar y derrotar al imperio estadounidense de una manera que impulse las luchas de los oprimidos en general. Para ganar un futuro para la juventud, debemos vincular nuestro movimiento a la clase obrera y, a su vez, aportar nuestra energía y determinación al lado del proletariado.

¡Únete a la Juventud Espartaquista!