https://iclfi.org/pubs/ai/2026-justicia
Han pasado 58 años desde la masacre de Tlatelolco. Ninguno de los responsables de este crimen atroz contra los estudiantes y el pueblo mexicano pagó por ello. Tras décadas de guerra sucia, el descontento contra la represión del viejo PRI fue canalizado hacia el respaldo al frente cardenista y, posteriormente, al PRD. La sed de justicia no fue saciada. Hace doce años, durante la presidencia de Peña Nieto, 43 normalistas de Ayotzinapa fueron desaparecidos, y al día de hoy sus familias siguen sin conocer su paradero. Todos estos años, han luchado para que se den a conocer los documentos del caso y que se castigue a los culpables. La llegada al poder de Morena prometía darles una respuesta, y, sin embargo, tras casi ocho años de gobiernos de la 4T siguen sin ver satisfechas sus demandas.
A diferencia del PRD, que durante su existencia sólo pudo gobernar algunas cuantas entidades, Morena tiene control efectivo sobre los tres poderes al nivel federal y la mayoría de las gubernaturas. Evocativamente, Sheinbaum se refirió a la actual legislatura como el Congreso Constituyente de la 4T, sabiendo que la oposición derechista es completamente impotente. Morena podría fácilmente aprobar e implementar cualquier directiva para aclarar lo ocurrido a los normalistas y, para el caso, cualquier otra cuestión. ¿Por qué seguimos entonces sin saber todo lo ocurrido ese 26 de septiembre?
Los gobiernos morenistas sí han liberado cierta información y han hecho algunas detenciones, como la del exgobernador perredista Ángel Aguirre. Pero han evitado que se identifique a todos los miembros del estado involucrados en la desaparición de los normalistas, como lo muestra el nuevo informe del gobierno sobre el caso. Esto supondría castigar a los muchos mandos del ejército, la Marina, la policía y la fiscalía que, como García Harfuch, son hoy un pilar del gobierno. Más aún, que se de a conocer la verdad evidenciaría el terror cotidiano y la interminable cadena de crímenes que el estado, interpenetrado con el crimen organizado, comete contra los estudiantes, los obreros, los campesinos, los indígenas y las mujeres que luchan contra los imperialistas y las élites locales. El estado protege los intereses de los potentados y Sheinbaum no dinamitará sus cimientos.
La respuesta tampoco vendrá de la ONU u otros organismos internacionales, que son instrumentos de los imperialistas. EE.UU., apoyado por la derecha, aprovechará cualquier oportunidad para estrechar su control sobre nuestro país en nombre de la lucha contra el “narcoterrorismo”. Basta ver cómo obtuvieron el botín del petróleo venezolano bajo esta justificación.
Actualmente, el movimiento por Ayotzinapa se encuentra en una posición de debilidad. Hay un camino para reconstruirlo y dotarlo del potencial para tener éxito: movilizar el poder de la clase obrera para exigir que se hagan públicos los expedientes del caso y que se haga verdadera justicia, sin esperar que la policía, los tribunales o los políticos de Morena hagan lo “correcto”. El propósito debe ser exponer quiénes son realmente amigos del pueblo y quiénes no. Hasta ahora, los sindicatos no han hecho nada significativo por Ayotzinapa. Sus dirigentes no quieren generar conflictos con Sheinbaum y se alinean con su “unidad nacional” en estos tiempos difíciles. Para poner a los sindicatos en movimiento es necesario remplazar a sus líderes por direcciones capaces de ligar la lucha contra la brutalidad estatal con la defensa de los trabajadores y el país.
La clase obrera tiene interés en combatir el terror estatal y unificar a todos los oprimidos tras ese objetivo. Las fuerzas usadas contra los normalistas son las mismas que reprimen a los campesinos que se oponen al despojo de sus tierras. Son las mismas que son usadas contra los obreros que luchan por mejores condiciones contra los imperialistas y sus socios mexicanos si rebasan los límites de los populistas. Exponer y encarcelar a estos criminales es una medida de defensa elemental de los trabajadores y los oprimidos. La lucha de Ayotzinapa es la lucha por la defensa de todo el pueblo. ¡Entrega de los 853 folios y todos los documentos! ¡Castigo a todos los culpables!

