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En lo que va del año, el imperialismo estadounidense ha sembrado el terror por el mundo en su ofensiva para afianzar su mermada hegemonía mundial. Bombardeó Venezuela, secuestró a Nicolás Maduro y Cilia Flores y asesinó a soldados cubanos y a venezolanos. Amaga con invadir Groenlandia; estacionó una gran fuerza militar frente a Irán y amenaza con atacarlo; asfixia Cuba con un bloqueo petrolero, etc. En el frente interno, degrada las condiciones de vida de los trabajadores, mientras ICE desata su violencia asesina.

Si estos ladrones continúan sin reto, los países y los pueblos oprimidos de América Latina y del mundo terminarán más subyugados. Las condiciones de vida de las masas serán devastadas y la soberanía pisoteada. Esto debe quedar claro con ver cómo EE.UU. dicta lo que pasa en Venezuela.

Lejos de ofrecer una respuesta real, Venezuela, México y China han buscado apaciguar al imperialismo. Delcy Rodríguez recibió al jefe de la CIA y avanzó la privatización de la industria energética. Claudia Sheinbaum se ha plegado al bloqueo petrolero de Cuba. China no ha hecho nada para defender a los pueblos que se encuentran bajo la bota imperialista —sea Palestina, Irán, Venezuela—.

Esto es particularmente criminal en el caso de China, que tiene el poder económico como para apoyar a los pueblos más oprimidos (podría reconstruir la infraestructura cubana ahora en ruinas) y la fuerza militar como para hacer que el imperialismo lo piense dos veces antes de actuar. No proporciona esta ayuda porque el PCCh se aferra al moribundo orden liberal.

Aunque con grandes diferencias, los tres países tienen en común que buscan sortear la embestida de Trump a través de los canales de la diplomacia internacional, establecidos por los imperialistas y que ahora ellos mismos desechan. En cambio, lo que se requiere es la movilización de los obreros, los campesinos y los pueblos oprimidos con una estrategia de lucha antiimperialista. Esta perspectiva aterra aún más a la dirección chavista, el Morena y el PCCh porque pondría en entredicho su propio dominio.

A continuación reimprimimos el texto de tres volantes que publicamos en enero, en la secuela del ataque estadounidense contra Venezuela.

El imperialismo estadounidense ataca de nuevo

¡Defender Venezuela! ¡Liberar a Maduro!

Publicado el 3 de enero como suplemento de Spartacist.

Estados Unidos ha lanzado una operación militar a gran escala contra Venezuela, con múltiples bombardeos de instalaciones militares y civiles clave, lo que, según el belicista en jefe Donald Trump, ha llevado a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Esto es la culminación de meses de acumulación de fuerzas estadounidenses en el Caribe con un objetivo claro: derrocar al gobierno venezolano y sustituirlo por un títere pro estadounidense, con el fin de abrir los vastos recursos petroleros del país al saqueo y reafirmar el control estadounidense sobre toda Latinoamérica.

Los trabajadores y los pueblos oprimidos de todo el mundo deben tomar partido claramente: ¡Con Venezuela contra la agresión imperialista estadounidense! ¡Liberen a Maduro ahora!

El pueblo venezolano debe resistir la agresión imperialista estadounidense por todos los medios necesarios. Sea cual sea la opinión que se tenga del régimen de Maduro, su derrocamiento a manos de Estados Unidos es un ataque contra todos los trabajadores y campesinos de América Latina y de todo el Sur Global.

Las apelaciones a la intervención de la ONU y respeto al “derecho internacional” son una pérdida de tiempo inútil. Esta agresión es sólo el primer paso de una ofensiva más amplia cuyo objetivo es aplastar cualquier resistencia a la dominación estadounidense en el continente. Lo que se necesita es un frente antiestadounidense en toda América Latina, incluida la asistencia militar urgente a Venezuela. La República Popular China tiene una responsabilidad especial en este sentido y podría desempeñar un papel importante en el suministro de armas y en ejercer una enorme presión económica sobre Estados Unidos.

La clase obrera internacional, incluidos los trabajadores estadounidenses, puede y debe unirse a la resistencia contra los designios de Estados Unidos. ¡Manifestarse, hacer huelga siempre que sea posible contra el imperialismo estadounidense y sus compinches en el crimen! Cualquier golpe a los intereses de Estados Unidos sería una ayuda muy necesaria para la resistencia venezolana.

Esta última agresión demuestra una vez más que el principal agente del caos y la guerra a nivel internacional es el imperialismo estadounidense. Mientras los misiles estadounidenses llueven sobre Caracas, quienes piensen que China y Rusia representan la misma amenaza que Estados Unidos deben despertar. La unidad de los trabajadores y los pueblos oprimidos sólo puede construirse oponiéndose a su principal enemigo: el hegemón imperialista estadounidense. ¡Todos con Venezuela! ¡Abajo el imperialismo estadounidense!

Atacaron Venezuela, sigue México

Sindicatos: ¡A defender el país!

Publicado el 9 de enero como suplemento de El Antiimperialista.

Como un barón del siglo XIX al frente de un imperio colonial, Donald Trump declaró que el petróleo venezolano pertenece a Estados Unidos y utilizó la fuerza militar para adueñárselo. El imperialismo estadounidense bombardeó Caracas y otras ciudades y mató al menos a 80 personas, incluyendo soldados cubanos y civiles venezolanos, en un operativo para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y a Cilia Flores. Acto seguido, Trump dijo que le gusta la idea de una acción similar contra Petro en Colombia y que espera la caída del gobierno cubano. Los comentarios amenazantes contra México han aumentado al punto de que anoche Trump anunció “ataques por tierra” contra los carteles. El golpe a Venezuela es realmente el inicio de un capítulo de renovada agresión en el que México estará en primera línea. Los imperialistas están envalentonados y quieren dejar claro de la forma más brutal que Latinoamérica es su patio trasero. Si no se les detiene ahora, el futuro de las masas trabajadoras del continente será funesto. ¡No hay tiempo que perder! ¡Hay que protestar, movilizarnos y hacer huelgas en defensa de Venezuela, México y toda América Latina!

Los comentarios de Sheinbaum toda la semana de que no hay riesgo para México son ilusiones suicidas. Desde que Trump volvió al cargo, no ha hecho más que intimidar y atacar al mundo, incluido México, la principal semicolonia de EE.UU. Nuestro país ya ha sufrido las consecuencias del T-MEC, de los aranceles y de la guerra comercial con China. México es el principal proveedor de petróleo de Cuba, situación que se acentúa con el desvío de las exportaciones venezolanas. Eso es algo que Estados Unidos querrá detener. Sheinbaum tiene cada vez menos opciones en su intento de equilibrarse entre el poderoso proletariado mexicano y el imperialismo estadounidense, que quiere avanzar en su objetivo de convertir al país en una colonia abierta.

¿Qué podemos hacer aquí para protegernos a nosotros mismos y a todos los demás países bajo amenaza? México es el principal exportador a Estados Unidos, incluyendo productos cruciales para la manufactura, como componentes electrónicos, autopartes y acero. Además, existen enormes inversiones estadounidenses en el país que dependen de la mano de obra mexicana y de estabilidad social para seguir extrayendo ganancias y recursos. Un gobierno verdaderamente antiimperialista enfrentaría las amenazas estadounidenses con medidas que atenten contra los intereses de EE.UU. en México, como detener las cadenas de suministro en industrias clave o la confiscación de activos imperialistas de continuar las amenazas y las provocaciones. Un gobierno así también actuaría contra el estrangulamiento financiero imperialista del país. ¡Repudiar la deuda! ¡Nacionalizar los bancos! También buscaría socavar la dependencia respecto a EE.UU. ¡Por un acuerdo económico/militar de Latinoamérica con China! Otras medidas elementales de defensa serían echar de México a la DEA, la CIA y demás agencias imperialistas, así como prohibir el vuelo de aviones militares y drones estadounidenses sobre territorio mexicano.

Sheinbaum sigue siendo una presidenta con altos niveles de aprobación, entre otras cosas porque habla constantemente de la soberanía nacional, una aspiración muy sentida para el pueblo. Que Sheinbaum haya condenado el ataque a Venezuela y el secuestro de Maduro es popular en la población, entre la que el sentimiento antiyanqui está muy arraigado. No obstante, su perspectiva se basa en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional. Después de más de dos años de genocidio en Gaza, debería ser evidente que la ONU y el derecho internacional, a pesar de las ocasionales palabras vacías de apoyo, no detienen las masacres ni defienden a los oprimidos. Para no dejar lugar a dudas de que Trump hace lo que se le antoja, declaró ayer: “No necesito el derecho internacional”. Si hay alguna esperanza de que Estados Unidos dé marcha atrás, es aplicando una presión real en los puntos donde siente dolor.

Los sindicatos deben exigir al gobierno que se organice la defensa de México a través de verdaderas acciones antiimperialistas. ¡Hay que plantear la resistencia conjunta con Venezuela y Cuba contra EE.UU.! ¡Hay que luchar por armas y adiestramiento militar para el pueblo bajo control de los sindicatos y las organizaciones campesinas! Los recursos para todo esto y para dar alivio a la población ante la inminente crisis deben venir de las riquezas que ahora son saqueadas del país por los imperialistas. ¡Expropiar el sector energético sin compensación! ¡Revocar las concesiones mineras a las empresas imperialistas!

Esto no es lo que Sheinbaum ha buscado hacer porque no está dispuesta a romper realmente con el imperialismo estadounidense. Aunque repite a menudo “cooperación, no subordinación”, Estados Unidos ya no quiere “cooperación” y exige “subordinación”. Que el gobierno de México ceda a las exigencias de Trump sólo conducirá a una mayor subyugación del país. No es que Sheinbaum no entienda la situación, pero se encuentra en un gran aprieto. Para infundir miedo en los corazones de los imperialistas, necesitaría movilizar a las masas mexicanas. Pero los trabajadores que se levanten contra el imperialismo y sus condiciones de sometimiento y explotación podrían, lógicamente, volverse contra la burguesía nacional más débil, que también los explota y los oprime.

Es importante que tantos sindicatos, izquierdistas y organizaciones sociales protesten contra el ataque a Venezuela. Esta energía no debe limitarse a declaraciones o actos simbólicos, que no son suficientes para defender Venezuela o México. Debemos luchar por una verdadera movilización del poder obrero como la única forma real de detener a los imperialistas. Es esencial que estos esfuerzos también atraigan a otros sectores clave, como el automotriz, el aeroportuario, el petrolero y el minero, donde las condiciones de trabajo se han degradado gravemente por la presión de los imperialistas.

Asimismo, es esencial tender la mano a los trabajadores y los oprimidos de Estados Unidos, donde actualmente existe descontento debido al empeoramiento de la economía y la ira por la brutalidad asesina de la policía y de ICE. Esas masas comparten con nosotros a un enemigo común en las corporaciones multinacionales que operan en ambos lados de la frontera y, en particular, en el gobierno imperialista de EE.UU. Es necesario unir a los oprimidos de todo el continente —desde Canadá hasta Chile y Argentina— en contra del enemigo principal. ¡Por un frente único antiimperialista!

China:

¡Defender Venezuela! ¡Resistir a EE.UU.!

Publicado el 14 de enero como suplemento de Spartacist.

La descarada agresión imperialista de Trump en Venezuela es un golpe devastador, no sólo para las masas de América Latina y el Sur Global, sino también para la República Popular China. Los piratas estadounidenses están confiscando el petróleo destinado principalmente a China y exigiendo la expulsión de los asesores chinos, rusos, cubanos e iraníes de Venezuela. ¿Y cuál es la respuesta del Partido Comunista de China (PCCh)? Nada más que discursos sobre el “derecho internacional” y promesas de mantener sus lazos económicos, así como no hizo nada para detener el genocidio en Gaza.

Cuanto más actúa el PCCh como un tigre de papel, más alienta la depredación de Estados Unidos en su intento por apuntalar su hegemonía en declive. Derrocar a Maduro fue un trampolín en sus planes para hundir la Revolución Cubana y obligar a Irán y otros regímenes recalcitrantes a someterse. Todo esto con el objetivo de preparar el terreno para enfrentarse directamente a la República Popular.

Las palabras vacías del BRICS+ reprendiendo a Trump muestran una vez más su postración ante Estados Unidos. Lo que se necesita, en cambio, es un frente único antiimperialista basado en los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo. El pueblo chino no consiguió su liberación mediante resoluciones de las Naciones Unidas o negociaciones en que “todos ganan”, sino mediante una lucha encarnizada contra el imperialismo. China tiene el poder para liderar tal lucha ahora. Pero sus dirigentes se resisten a seguir ese camino porque abrazan todas las instituciones en bancarrota del moribundo orden mundial liberal. ¡Ya es hora de cambiar de rumbo!

• China utilizó su poderío económico para enfrentar los aranceles de Trump. Hoy, si impide que las tierras raras lleguen a las costas estadounidenses, podría obligar a Trump a liberar a Maduro y hacerle pensar dos veces antes de su próxima embestida.

• China cuenta con billones en reservas extranjeras. Debería enviar un buen monto a Cuba, junto con ingenieros para ayudar a reconstruir su infraestructura.

• China ha acumulado un enorme poderío militar para defenderse de la agresión japonesa y estadounidense. ¡Bien! ¡Ahora debe utilizarlo para resistir a los imperialistas en el Caribe y el Golfo Pérsico! Esto no sería una medida “imperialista”, sino una forma de proteger al mundo de los verdaderos imperialistas.

En China se dicen tonterías sobre que la humillación de Maduro demuestra que el Ejército Popular de Liberación podría invadir Taiwán y capturar al presidente Lai Ching-te. Estas bravatas no son más que una forma de salvar las apariencias tras la capitulación total de China. De hecho, la rápida victoria de Estados Unidos en Venezuela reforzará el cerco estadounidense contra China, sobre todo en lo que respecta a Taiwán.

La mejor manera de defender la República Popular es que China lidere una lucha antiimperialista que pueda ganarse los corazones y las mentes de miles de millones de personas en el Sur Global y anime a los trabajadores de Estados Unidos y Japón a luchar contra los imperialistas en sus propios países. La clave de esta estrategia es el proletariado chino. Con su papel central en la producción mundial, la movilización de esta fuerza podría detener las ganancias de los imperialistas y cambiar toda la dinámica reaccionaria que están imponiendo al mundo. PCCh: ¡Deja de agachar la cabeza! ¡Lucha contra el imperialismo!