https://iclfi.org/pubs/ai/2026-cuba-testimonio
A continuación publicamos un informe sobre un reciente viaje a Cuba de dos camaradas de la Liga Trotskista de Quebec y Canadá, ligeramente editado para su publicación.
Estuvimos en el oriente de Cuba durante la segunda quincena de enero. Se trataba de un viaje planeado desde hacía tiempo a una zona turística costera en una región mayoritariamente agrícola, lejos de La Habana y otras ciudades importantes. No obstante, pudimos conversar con cubanos, incluidos algunos que habíamos conocido anteriormente, comparar la situación con visitas anteriores y seguir los medios de comunicación cubanos. Este informe trata en gran medida de los acontecimientos que han tenido lugar en la isla en los últimos años, así como el ataque de Estados Unidos a Venezuela y el considerable aumento de las amenazas contra Cuba que se han producido a raíz de ello. Debe leerse junto con nuestro material que hace hincapié en la necesidad de una alianza internacional antiimperialista para defender a Cuba y a América Latina en general. La conclusión es que el país se enfrenta a la amenaza más grave desde el colapso de la Unión Soviética, incluso peor que el “Periodo Especial” de principios de la década de 1990.
El día que llegamos, se llevaron a cabo manifestaciones organizadas por el gobierno en todo el país contra el imperialismo estadounidense y en honor al personal de seguridad cubano asesinado en el ataque estadounidense a Caracas. El líder del Partido Comunista de Cuba (PCC), Díaz-Canel, se dirigió a decenas de miles de manifestantes en La Habana, que coreaban “¡Abajo el imperialismo! ¡Cuba vencerá!”. A finales de enero, Trump amenazó con asfixiar a la isla mediante un bloqueo total de las importaciones de petróleo. Si éstas se cortaran, Cuba sólo tendría, según se informa, suministros de combustible suficientes para abastecer al país durante unas tres semanas.
Los BRICS y varios gobiernos “progresistas” latinoamericanos emitieron protestas impotentes sin hacer nada más que prometer un poco de ayuda “humanitaria”. Lo que se necesita urgentemente es una acción internacional de la clase trabajadora para defender a Cuba, incluyendo exigencias a que México y Rusia desafíen a Estados Unidos y envíen petróleo al país, y para que China proporcione ayuda masiva para reconstruir la infraestructura en ruinas del país. Sin esto, Cuba se encuentra en una posición muy débil, a pesar de los evidentes sentimientos antiimperialistas entre amplios sectores de la población.
La economía
La causa principal de la crisis económica y social es, por supuesto, el embargo estadounidense de varias décadas, tanto bajo los gobiernos demócratas como republicanos, y que Trump ha endurecido considerablemente. Pero la situación se ve agravada por la burocracia del PCC, que ha invertido enormes cantidades de los escasos recursos del país en la industria turística, con la esperanza de que EE.UU. cambie de rumbo y permita la llegada de turistas estadounidenses. El resultado ha sido una grave falta de financiamiento de la agricultura y la infraestructura, lo que ha provocado un empeoramiento de las condiciones de vida del cubano común.
La diferenciación social ha aumentado considerablemente: quienes tienen acceso a dólares a través del mercado negro o de familiares en Estados Unidos se encuentran en una situación mucho mejor que la mayoría de los cubanos, que apenas llegan a fin de mes. Muchas de las personas con las que hablamos hablaron con amargura de esta situación. Mientras tanto, la propia industria turística se ha contraído considerablemente desde la pandemia. En el lugar donde nos alojábamos, los únicos turistas extranjeros eran de Canadá/Quebec, además de unos pocos de Rusia y Chequia. Los europeos occidentales, en su mayor parte, no vienen debido a las políticas estadounidenses que niegan la entrada relativamente fácil con visado a cualquiera que haya viajado a Cuba.
Además, el régimen del PCC reprime sistemáticamente las protestas sociales y las voces críticas, lo que alimenta la ira y el cinismo hacia el “socialismo”, especialmente entre los cubanos más jóvenes. En los últimos cinco años, la población se ha reducido en casi un 25 por ciento, en parte debido a las bajas tasas de natalidad, pero principalmente porque cerca de dos millones de personas han huido de la isla con la esperanza de una vida mejor. Se trata, en su mayoría, de personas jóvenes en edad de trabajar, lo que trae como consecuencia que las pensiones, la atención médica y demás para las personas mayores sean cada vez más precarias. Según las estadísticas oficiales, el PIB se ha desplomado un 11 por ciento desde 2019. Y la base de referencia de 2019 ya era muy baja.
Durante el trayecto desde el aeropuerto, le preguntamos al conductor del autobús cuáles eran los principales problemas a los que se enfrentan los cubanos hoy en día. Su respuesta: la comida, el transporte y los medicamentos, todos ellos cada vez más difíciles de conseguir. La situación energética ha sido mala durante muchos años, debido al deterioro de la infraestructura de la era soviética y a la fuerte disminución de las importaciones de petróleo de dos de los principales proveedores, Venezuela y Rusia (siendo México el tercero). Ahora las importaciones de Venezuela han desaparecido por completo, mientras que Rusia y México no dan señales de intervenir para romper el bloqueo estadounidense. Hace un año, los apagones diarios de cuatro horas ya eran habituales en el este de Cuba, pero La Habana se libraba en gran medida. Ahora toda la isla los sufre durante unas 12 horas al día o incluso más.
El sistema de racionamiento que solía proporcionar un mínimo de alimentos a los ciudadanos ha desaparecido casi por completo. El arroz, los frijoles, la leche, etc. se pueden adquirir sólo en tiendas de recaudación de divisas a precios inasequibles para la mayoría. Lo mismo ocurre con la gasolina: el antiguo sistema que daba un vale mensual para comprar gasolina en un horario determinado se ha erosionado por completo y hay que pagarla con divisas o buscarla en el mercado negro. Los precios de lo que queda del sistema de transporte público se han disparado y la gente tiene que recurrir a pedir aventón o a los viajes con amigos, a veces en carros tirados por caballos. Algunos empleados del hotel en el que nos alojábamos trabajaban turnos de 24 horas, simplemente porque era muy difícil ir y venir de casa.
En cuanto a los sistemas de salud y educación, en los que Cuba logró grandes avances en las décadas posteriores a la revolución, también se encuentran en una situación desesperada. Incluso los medicamentos básicos, como la aspirina, son muy difíciles de conseguir. Los turistas de Canadá y Quebec suelen traer maletas adicionales llenas de medicamentos, guantes quirúrgicos, pañales y artículos similares para regalar a amigos o centros de salud.
Comparamos notas con un trabajador del hotel sobre los sistemas de salud en Cuba y Canadá, y señalamos que en nuestro país se puede esperar entre seis y ocho horas para ver a un médico en un centro de urgencias debido a la falta de financiamiento y de personal. Él nos dijo que en Cuba se puede ver al personal médico de inmediato (la proporción de médicos por paciente sigue siendo muy alta), pero que no hay medicamentos, que las máquinas para hacer estudios están todas rotas, etc. Los indicadores de salud están empeorando y, como la recolección de basura en las ciudades se ha colapsado, hay una mayor infestación de mosquitos, lo que provoca la propagación de enfermedades peligrosas como el dengue y el chikungunya. La educación sigue siendo gratuita, incluso al nivel universitario, pero ahora los estudiantes deben buscar algún tipo de trabajo para sobrevivir. Éste fue uno de los factores que provocó las protestas del verano de 2025 por el aumento de las tarifas de Internet (ver más abajo).
China y Rusia
Además del petróleo venezolano, China ha sido el principal salvavidas económico de Cuba en los últimos años, con muchas condiciones. A principios de esta década, Rusia prometió una inversión de mil millones de dólares, pero poco se ha materializado. China intervino a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en particular financiando la construcción de unas 55 grandes granjas solares en todo el país el año pasado, con el objetivo declarado de modernizar la infraestructura energética y reducir en gran medida la dependencia de las importaciones de petróleo. De camino desde el aeropuerto, nuestro guía nos señaló una de estas enormes granjas solares.
El problema es que la empresa china en cuestión no ha suministrado las baterías necesarias para que la tecnología funcione, a la espera del pago de las autoridades cubanas, que simplemente no tienen el dinero. Nuestro guía comentó esto con amargura, diciendo que “los chinos son los mayores capitalistas”. Beijing también ha presionado a Cuba para que reduzca las subvenciones a las empresas estatales no rentables y las restricciones a la inversión extranjera y al sector privado, lo que el régimen del PCC ha hecho de forma limitada.
Como ejemplo concreto de cómo China debe ayudar a Cuba a reconstruir su infraestructura, deberíamos exigir el suministro inmediato y urgente de las baterías necesarias para las granjas solares, junto con el personal técnico para instalarlas y mantenerlas. También deberíamos exigir el suministro de baterías y repuestos para los autobuses Yutong y otros vehículos, eléctricos y de otro tipo, que son comunes en toda Cuba, pero que se encuentran en un estado de deterioro cada vez mayor. Nuestro hotel tenía cuatro pequeños vehículos eléctricos para transportar a los turistas y su equipaje, pero sólo uno funcionaba y su batería se agotaba rápidamente. La situación es mucho peor fuera del sector turístico.
Las protestas formales contra Estados Unidos y el suministro de ayuda humanitaria, como las 30 mil toneladas de arroz enviadas a Cuba por China el mes pasado, no son para nada suficientes. China tiene la influencia necesaria para oponerse a la ofensiva global de Washington: es una condena total al régimen del Partido Comunista de China el hecho de que, hasta ahora, no haya invertido recursos masivos en proteger a Cuba contra la campaña contrarrevolucionaria de Estados Unidos.
Protestas y descontento social
Es evidente que el PCC sigue contando con una base de apoyo, pero la preocupación de la mayoría de los cubanos hoy en día es simplemente la supervivencia. Un simpatizante de origen latinoamericano que viaja regularmente a Cuba informa que sus amigos, que solían ser miembros activos del partido o de su grupo juvenil UJC, están cada vez más desilusionados y sólo tratan de salir adelante. Todo esto se ve agravado por el cambio generacional en la dirección del PCC.
Raúl Castro sigue vivo (asistió a la protesta del 16 de enero en La Habana), pero tiene 94 años. Los líderes más jóvenes, como Díaz-Canel, carecen de la autoridad de los veteranos de la revolución, que en su gran mayoría han desaparecido de la escena. Las políticas de la burocracia han sido cada vez más erráticas: fomentando las privatizaciones (el “modelo Vietnam”) para luego frenarlas, repitiendo desastrosas “reformas monetarias” que han llevado a una redolarización de facto de gran parte de la economía, y más.
Esto es lo que hay detrás de la ola de protestas sociales de los últimos cuatro o cinco años. La primera ronda se produjo en medio de la pandemia, en julio de 2021, cuando manifestantes de todo el país salieron a las calles para protestar contra los confinamientos por el COVID y la escasez de alimentos y medicinas. Aunque algunos estaban claramente animados por el anticomunismo (los medios de comunicación estadounidenses difundieron consignas como "¡Abajo el comunismo!»), la amplitud de las protestas en unas 30 ciudades demostró que no se trataba fundamentalmente de una revuelta de derecha orquestada por Estados Unidos, como afirmaban el gobierno de Díaz-Canel y algunos grupos marxistas (por ejemplo, la Liga por la IV Internacional).
Esto queda aún más claro en las posteriores rondas de protestas en las ciudades orientales de Bayamo y Santiago por la escasez de alimentos y los apagones en 2024, y entre los estudiantes el verano pasado. Las protestas estudiantiles fueron provocadas por un enorme aumento de las tarifas de datos de Internet por parte del proveedor de telecomunicaciones estatal. Las asociaciones estudiantiles de la FEU denunciaron esta medida, comenzando en La Habana, y las protestas se extendieron rápidamente por todo el país. Al menos un comité local de la UJC se unió oficialmente a la protesta.
Más allá de los detalles específicos del aumento de las tarifas de Internet, los manifestantes señalaron las crecientes desigualdades tras la reforma monetaria de 2020 y exigieron una sociedad “con todos y para el bien de todos”, un lema del héroe nacional José Martí utilizado durante mucho tiempo por el gobierno cubano. Es importante destacar que también denunciaron los intentos de los elementos contrarrevolucionarios pro estadounidenses de secuestrar las protestas. Un informe interesante en el sitio de la Internacional Comunista Revolucionaria ofrece más detalles (ver marxist.com, 13 de junio de 2025).
Es evidente que Estados Unidos está intentando provocar una revuelta anticomunista en la isla como parte de su campaña para destruir la revolución. El máximo diplomático estadounidense en La Habana está recorriendo el país para reunirse con “representantes de la Iglesia” y otros disidentes, y el gobierno de Díaz-Canel ha denunciado acertadamente este intento de fomentar la contrarrevolución. Cuba necesita hoy urgentemente ayuda y solidaridad internacionales, y nosotros estamos del lado del régimen cubano y sus fuerzas armadas contra el imperialismo estadounidense. Pero la defensa de Cuba debe ir acompañada de una lucha contra los abusos burocráticos, la represión y la mala gestión de la economía, que sólo alimentan la campaña contrarrevolucionaria.
La izquierda marxista
Es obviamente difícil para los disidentes de izquierda actuar abiertamente en la Cuba actual. Un grupo que intenta hacerlo es Comunistas Cuba, que dice defender el trotskismo.
Su blog (comunistascuba.org), cuyo lema principal es “Contra la restauración capitalista en Cuba y por la revolución mundial”, es informativo y vale la pena leerlo.
Al mismo tiempo, tenemos diferencias significativas con estos compañeros; por ejemplo, ellos creen que Cuba tiene ahora un estado capitalista y tienen una posición similar con respecto a China. Es crucial luchar por la claridad política con éstos y otros marxistas, tanto en Cuba como en el extranjero. De una forma u otra, el país se encamina hacia acontecimientos explosivos a medida que el imperialismo estadounidense intensifica sus bárbaros ataques y la bancarrota política de la dirección del PCC se hace cada vez más evidente.

