https://iclfi.org/spartacist/es/2026-mr-argentina
En noviembre del año pasado, camaradas de la LCI participaron por primera vez en el Encuentro Plurinacional de Mujeres y activistas LGBTQ+ en Corrientes, Argentina. Este evento feminista, que ya cumplió 38 años, reunió a más de 70,000 activistas de todo el país durante tres días de debate político. El evento incluyó asambleas masivas de apertura y cierre, dos marchas, una gran variedad de actividades culturales y 116 talleres sobre temas que abarcaron desde el derecho al aborto, la violencia de género, la atención médica, la educación sexual y la prostitución hasta el desempleo, el racismo, los pueblos indígenas, Palestina, el antiimperialismo y la organización sindical.
Los sindicatos, especialmente de los sectores de educación y salud, tuvieron una fuerte presencia junto a organizaciones que iban desde los peronistas hasta los trotskistas y maoístas (a menudo a través de sus grupos afiliados de mujeres, personas trans y/o de diversidad sexual). También participaron organizaciones comunitarias, artistas y jóvenes.
Davos, 1 de enero de 2025: El presidente de Argentina, Javier Milei, encabeza la ofensiva contra el derecho al aborto, el feminismo, la diversidad y la inclusión.
El telón de fondo de la reunión fueron los fuertes ataques contra el nivel de vida que el gobierno de derecha de Milei llevó a cabo en los últimos dos años. En su discurso en Davos en enero de 2025, Milei encabezó la ofensiva de la extrema derecha a nivel internacional, denunciando la “agenda asesina del aborto”, comparando la ideología de género con el abuso infantil y declarando la guerra al feminismo, a todas las formas de diversidad e inclusión, a la inmigración y al ambientalismo. Éstas no son palabras vacías. En la propia Argentina, el gobierno ha recortado drásticamente los fondos destinados a la educación, la salud pública y los programas sociales. Una de las primeras medidas de Milei al asumir el gobierno fue cerrar el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad.
Si bien la población entera siente el impacto, las mujeres son las más afectadas, ya que están empleadas de manera desproporcionada en sectores sujetos a la austeridad, y son ellas quienes deben suplir los recortes en servicios sociales como guarderías, comedores populares y atención a personas mayores. El gobierno, respaldado por la iglesia, amenaza con restringir el acceso al aborto, a los tratamientos hormonales para personas trans y a la educación sexual.
En un clima de crisis económica y social, la violencia contra las mujeres va en aumento, mientras que el gobierno recorta los escasos recursos que existen para combatirla. En 2025, se registraron 266 asesinatos de mujeres y personas trans. La mayoría fueron víctimas de violencia doméstica. Mientras tanto, los recortes generalizados han afectado al programa gubernamental Acompañar, que brindaba apoyo psicológico, social y económico a las mujeres y a las personas LGBTQ+ que huían de la violencia doméstica. Esto incluía un subsidio mensual equivalente al salario mínimo durante seis meses. Aunque era insuficiente, permitía a las víctimas de abuso alejarse de sus parejas violentas y pagar la renta en otro lugar. En 2023, más de 100,000 mujeres y personas LGBTQ+ utilizaron estos servicios, pero en 2024 esta cifra se redujo a 3,500 antes de que en 2025 el gobierno esencialmente la eliminara.
Noviembre de 2025: Manifestación realizada en el Encuentro de Mujeres en Corrientes.
El encuentro tuvo un carácter bastante contradictorio. Por un lado, el evento es singular en el mundo al reunir a mujeres de diversos orígenes para debatir estrategia política. Para algunas, asistir a este evento significó poder dejar de lado el cuidado de los hijos y otras responsabilidades domésticas durante tres días y participar en la discusión política para dar forma a la lucha por sus propios intereses. Algunas asistentes nunca antes habían hablado en público; el evento las ayuda a desarrollar confianza en su propia fuerza y, por lo tanto, es un logro real.
Por otro lado, las soluciones políticas que se propusieron fueron sumamente insuficientes. El tono general del evento fue feminista y liberal, y los peronistas lo dominaron a través de sus organizaciones políticas y de los sindicatos. Su perspectiva central es depositar la esperanza en un nuevo gobierno peronista a partir de las elecciones presidenciales de 2027. Éste fue un tema recurrente en los talleres, ya que muchas mujeres creen que esto garantizará la protección de sus derechos consagrados en la ley y que se restablecerán los recursos para los programas sociales. Pero en los dos años de gobierno de Milei, los peronistas han demostrado que no son capaces de defender los logros que ellos mismos introdujeron, y mucho menos de conseguir nuevos.
La lucha por la liberación de las mujeres debe ser antiimperialista
A la perspectiva peronista de enfrentarse a Milei en las urnas, la izquierda marxista contrapone la lucha en las calles. Muchos sostienen que lo necesario es revivir el movimiento de la Marea Verde: las grandes movilizaciones de finales de la década de 2010 que dieron lugar en 2020 a la legalización del aborto hasta la semana 14. Obviamente, esas movilizaciones son muy necesarias. Sin embargo, también es necesario comprender que el contexto global en el que luchamos hoy ha cambiado significativamente. El imperialismo estadounidense está empeñado en exprimir a países oprimidos como Argentina, particularmente por medio de la deuda con el FMI, imponiendo austeridad masiva y apoderándose de los recursos minerales del país. Esta opresión condiciona todos los aspectos de la economía argentina, y Trump está totalmente dispuesto a utilizar al ejército estadounidense para llevar a cabo la voluntad de los imperialistas cuando se enfrenten a un desafío serio. Las manifestaciones, por muy grandes que sean, no serán suficientes para contrarrestar esto. Es necesario presentar un programa para enfrentar al imperialismo estadounidense, comenzando con el repudio de la deuda externa. Esto es lo que la dirección del movimiento obrero se ha negado a hacer hasta ahora. Nuestro suplemento de Spartacist del 19 de enero de 2024, “Para derrotar a Milei, luchar por la liberación nacional”, tuvo una gran acogida en el encuentro.
“Para combatir la reacción social conservadora que busca revertir las conquistas de las mujeres hace falta atacar las bases materiales de la que surge: la opresión imperialista de la nación. Esto significa que el avance de las mujeres debe ser parte de la lucha general por el desarrollo de la sociedad en oposición a la subyugación imperialista”.
La lucha por la emancipación de las mujeres es inseparable de la lucha por la liberación nacional y social. Se necesitan recursos significativos para brindar atención médica gratuita y de calidad, educación para todos, cuidado infantil y asistencia a las mujeres que huyen de la violencia doméstica. Estos recursos no pueden obtenerse mientras toda la economía argentina esté subordinada al pago de la deuda imperialista. Debemos arrebatárselos de las manos de los imperialistas.
Este fue el problema de los peronistas en el gobierno. Lograron introducir algunas reformas positivas, y a menudo se atribuye a los gobiernos de Kirchner haber pagado la deuda con el FMI. Lograron, temporalmente, quitarle el peso del FMI de encima a Argentina, pero lo hicieron entregando casi 10 mil millones de dólares a los imperialistas, dinero que podría haberse utilizado para desarrollar el país. Más importante aún, dado que los peronistas representan los intereses de clase de un sector de la burguesía, no estaban ni están dispuestos a enfrentarse realmente al imperialismo estadounidense. Son incapaces de romper el ciclo interminable de la política argentina: los gobiernos peronistas introducen reformas sociales pero, al mismo tiempo, hunden la economía, sólo para que los reemplacen gobiernos de derecha que esclavizan aún más al país ante el FMI, al tiempo que revierten muchos de los logros alcanzados en el pasado.
Mujeres: volteen hacia la clase obrera
Para unificar a la clase obrera en la lucha necesaria contra el imperialismo, es imprescindible rechazar las soluciones legalistas y divisivas. El movimiento feminista en Argentina —tanto en su vertiente peronista como en la socialista— adolece de muchos de los mismos problemas que las feministas liberales en los países imperialistas. Uno de ellos, muy extendido en el encuentro, es apelar a los tribunales y a las instituciones estatales para proteger los derechos de las mujeres. Esto incluye llamados para endurecer las penas por feminicidio o para que las leyes sobre el aborto y la identidad de género sean realmente implementadas. Si bien muchas de estas demandas son defendibles, la perspectiva de la que parten depende de las instituciones gubernamentales, que están en manos de la clase dominante y se utilizan para imponer condiciones sociales que se deterioran rápidamente.
Más importante aún, como explicó Marx, la estructura legal de una sociedad nunca puede elevarse por encima de los cimientos económicos que la sostienen. Cuanto mayor es el nivel de desarrollo económico y social, más derechos y recursos obtienen las mujeres. Por el contrario, en épocas de crisis económica grave, los servicios sociales son lo primero que se recorta y las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por la austeridad, el aumento de la violencia, etc. Si bien es importante defender cada logro por el que las mujeres han luchado, la idea de que se pueden asegurar avances importantes a través de los tribunales y las instituciones gubernamentales mientras los capitalistas llevan a cabo una brutal campaña de austeridad es una ilusión peligrosa.
Otra idea muy extendida en el encuentro fue que la opresión de las mujeres puede superarse combatiendo las ideas machistas en la mente de los hombres, o mediante medidas simbólicas como fomentar el uso de un lenguaje inclusivo. Las ideas retrógradas —impulsadas por la clase dominante para dividir a los oprimidos— son producto de la pobreza, el hacinamiento en las viviendas, el desempleo y la deshumanización de la vida cotidiana bajo el capitalismo. Los llamados morales y las campañas de concientización no pueden sustituir la transformación de las condiciones sociales que generan la opresión en primer lugar. De hecho, a menudo terminan alimentando a reaccionarios como Milei, quienes apelan al resentimiento de los hombres por ser culpados de la opresión de otros.
Para hacer avanzar sus luchas, las mujeres deben voltear a la clase obrera, pues es la única fuerza social con el poder de enfrentar al gobierno de Milei y a los intereses imperialistas que están detrás de su programa de austeridad mediante la paralización del país. Esto requiere la máxima unidad: todo intento de dividir a la clase obrera —entre mujeres y hombres, entre empleados y desempleados, entre sindicalizados y no sindicalizados— fortalece a la clase dominante. Las mujeres deben luchar junto a sus compañeros de trabajo. Esto no significa dejar de lado la lucha por la liberación de la mujer. Significa que hay que ganarse a los hombres para que apoyen y defiendan activamente la plena emancipación de las mujeres, así como las mujeres deben desempeñar un papel de liderazgo en la lucha por liberar a la clase obrera en su conjunto.
Superar la división entre la izquierda y los sindicatos peronistas
1o de Mayo de 2024: La LCI interviene en una manifestación trotskista en Buenos Aires.
Un obstáculo importante para construir la unidad necesaria contra la clase dominante es la hostilidad que observamos entre las sindicalistas y la izquierda marxista. Esto quedó claramente de manifiesto en un taller sobre organización sindical al que asistimos, en el que participaron trabajadores de diferentes regiones de Argentina, la mayoría de los cuales eran peronistas, así como simpatizantes de Pan y Rosas, la organización feminista vinculada al PTS trotskista. Cuando la discusión se centró en los obstáculos para unir a la izquierda y a los sindicatos en la lucha contra Milei, las oradoras de Pan y Rosas acusaron a los sindicatos de ser antidemocráticos y de no ser lo suficientemente combativos (lo cual es indudablemente cierto), mientras que los peronistas se quejaron de que la izquierda se niega a reconocer que el peronismo introdujo logros reales que, por ejemplo, les proporcionaron a sus hijos educación gratuita y acceso a la atención médica.
En el centro del conflicto estaba la actitud de la izquierda hacia los propios sindicatos. Varios sindicalistas peronistas criticaron a la izquierda por dividir a los sindicatos al separarse y formar estructuras rivales cuando pierden una votación. Una mujer planteó con firmeza la consigna “¡No a la fragmentación de los sindicatos!”, argumentando que esta división sólo debilita a la clase obrera. Para los comunistas, no hay alternativa a trabajar dentro de los sindicatos existentes para construir una dirección diferente a través de una lucha paciente y constante. Socavar la unidad de clase, o buscar atajos al elevar a otros sectores sociales como sustitutos de la clase obrera organizada, sólo puede desorganizar aún más al movimiento obrero y fortalecer el poder de la clase dominante.
Cuando una compañera llamó a un frente único de los sindicatos contra el imperialismo, la sala estalló en aplausos —con la notable excepción de Pan y Rosas—. Las trabajadoras se quedaron con la impresión de que Pan y Rosas no estaba comprometida ni con la unidad sindical ni con la lucha por la liberación nacional.
Sí existe una respuesta comunista que puede cerrar esta brecha entre los sindicatos y la izquierda. La izquierda debe reconocer y defender los logros reales conseguidos bajo el peronismo y comprender que la lucha por la liberación nacional en los países oprimidos por el imperialismo no es una distracción, sino que, de hecho, es fundamental para la lucha por la liberación social. Al mismo tiempo, los trabajadores deben afrontar el hecho de que los sucesivos gobiernos peronistas han presidido el declive económico, la desilusión y la decadencia, creando las condiciones para la victoria de Milei. Es urgente organizar una resistencia efectiva contra Milei basada en la movilización de los sindicatos, que Milei ahora ataca directamente con su ley de reforma laboral, y los peronistas no lo están haciendo. El camino a seguir es luchar dentro de los sindicatos existentes por una dirección comunista en la que las mujeres tengan un papel central.
¡Cristina libre!
Corrientes, noviembre de 2025: Manifestación para liberar a Cristina.
En el Encuentro Plurinacional de Mujeres de noviembre de 2025 en Corrientes, Argentina, había muchas ilusiones puestas en la ex presidenta peronista Cristina Fernández de Kirchner, quien, por medio de un audio durante su arresto domiciliario, se dirigió a una manifestación en la que se pedía su libertad. Una de las razones de su popularidad es que formó parte de los gobiernos peronistas que introdujeron reformas populares, como la educación sexual obligatoria en 2006, la Ley de Identidad de Género en 2012 y la legalización del aborto en 2020. Todos estos logros están ahora bajo ataque.
Tras la reelección de Trump, EE.UU. prohibió a Cristina ingresar a ese país y la puso bajo arresto domiciliario por antiguos cargos de corrupción a instancias de la embajada de EE.UU., una maniobra descarada para impedir que se postule a un cargo público. Si bien es posible que Cristina sea culpable de corrupción, su detención es claramente una maniobra política del imperialismo estadounidense y de su fiel servidor, el gobierno de Milei, para reprimir a la oposición.
¡Exigimos la liberación de Cristina! Su política sí debe ser derrotada, pero no por los imperialistas. Lo que necesitamos para lograr avances duraderos para las mujeres es un partido revolucionario conscientemente organizado, preparado para enfrentar tanto a los imperialistas como a sus lacayos en la burguesía nacional.

