https://iclfi.org/pubs/ai/2026-vw
Este jueves 15, los obreros de VW enfrentan una decisión crucial para su futuro y el de otros trabajadores del país. El preacuerdo establece apenas un minúsculo aumento salarial que no redundará en una mejora palpable frente a las condiciones miserables que viven los trabajadores. Además, el convenio condiciona las vacaciones y fija un límite a las utilidades. Aceptarlo, asegurará dos años de penurias frente a una situación económica cada vez más difícil. Los trabajadores ya rechazaron una propuesta insultante. Ante una patronal intransigente y decidida a exprimir hasta la última gota de sangre y sudor de sus trabajadores, es claro que la única alternativa para detener su embestida es luchar. ¡Hay que rechazar el preacuerdo y organizarse para ir a la huelga en defensa de los trabajadores y sus condiciones!
La lucha de los trabajadores de VW debe verse en el marco de una situación mundial determinada por un imperio estadounidense en declive, que se encuentra a la ofensiva buscando por todos los medios mantenerse en la cima. Sus socios imperialistas, como Alemania, se ven en la necesidad de alinearse con la campaña estadounidense para así conservar su posición privilegiada, lo que ha traído devastación a sus propios pueblos y más allá. En América Latina, EE.UU. ha profundizado el saqueo y la explotación de sus masas trabajadoras, apoyado por una serie de regímenes derechistas. En este contexto, es evidente que apretarse el cinturón y esperar a que pasen los tiempos difíciles no servirá.
En México, una de las ramas industriales que ha sido más golpeada por los aranceles de Trump es la automotriz, incluso causando el cierre de plantas enteras (Nissan Civac). Es comprensible que muchos trabajadores quieran votar a favor del pacto porque temen perder sus empleos. Pero no resistir asegurará la derrota, pondrá a los trabajadores en peor posición frente a los patrones y permitirá aún más ataques. VW está buscando poner sobre los hombros de su fuerza laboral los costos de las medidas de Washington sin afectar sus ganancias, y la perspectiva de la dirección del SITIAVW de “ceder estratégicamente” sólo ha permitido paros técnicos, “vacaciones forzosas”, despidos y aceleración del ritmo de trabajo. Ahora la dirección del sindicato nos dice que hay que aceptar el acuerdo y cooperar con la empresa en este tiempo de crisis, ¡como si los intereses de los trabajadores y los de los patrones fueran los mismos! ¡Hay que rechazar este chantaje! VW no se tocará el corazón para aplastar a los trabajadores, como lo muestra su plan para recortar cien mil empleos y cerrar varias plantas al nivel mundial, lo que afectará principalmente a los obreros alemanes.
La empresa ha ofrecido reinstalar a 611 obreros. Esto es sin duda algo positivo y que debe asegurarse. Sin embargo, los patrones buscan usarlo como una forma de extorsionar a los trabajadores para que acepten las magras condiciones del convenio, algo a lo que la dirección sindical ha capitulado. Para luchar porque estas recontrataciones sean permanentes y no sean usadas para minar la posición de los demás trabajadores, se debe combatir con una estrategia que unifique a todos los trabajadores en pos de sus condiciones. Una medida elemental sería organizar a los trabajadores eventuales, terciarizados y no sindicalizados dentro del SITIAVW, y pugnar por que tengan condiciones iguales a las de los sindicalizados. De igual forma, hay que rechazar los esquemas de la patronal que dividen a los trabajadores, como el acuerdo de beneficios diferenciados, que está provocando resentimiento y desunión entre las bases.
La clase obrera sólo puede confiar en sus propias fuerzas. Ni Morena, ni los tribunales vendrán en su auxilio. El gobierno de Morena cede cada vez más ante los ataques de EE.UU. y las trasnacionales. Se balancea entre mantener condiciones favorables para estos ladrones y sus socios mexicanos y buscar dar algunos beneficios a los trabajadores, evitando de manera efectiva que éstos se defiendan. Como ejemplo de esto, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, ha argumentado que hay que tomar en cuenta la situación difícil de VW con el fin de que las partes lleguen a un acuerdo, lo que significa necesariamente que los trabajadores rebajen sus demandas. Los obreros no son víctimas indefensas. Volkswagen ha transladado a Puebla una buena parte de su producción, incluyendo el nuevo Golf que será fabricado en 2027. Esto le da a sus trabajadores un enorme poder social que pide a gritos ser movilizado.
La inacción de la dirigencia sindical ha mermado la conciencia de los trabajadores, fomentando la desmoralización y el individualismo. Es urgente que los trabajadores combativos formen núcleos que proporcionen una perspectiva contrapuesta al curso desastroso actual. Una lucha sólida ahora revitalizaría al sindicato y le pondría un hasta aquí a los patrones de VW —y, por qué no, estimularía las luchas de sus hermanos de clase en Alemania—. Es vital entender que la lucha de los trabajadores de VW es una batalla más contra la embestida generalizada de los imperialistas y sus socios locales, que imponen austeridad brutal en salud y educación, topes salariales cada vez más bajos, flexibilización laboral, etc. Sobre esta base, se deben enviar delegados a otros sindicatos para buscar acciones conjuntas, empezando por los trabajadores de Audi —que enfrentan a la misma patronal— y los trabajadores del IMSS, que luchan actualmente contra salarios de hambre y por la salud de todos. Esto podría romper el aislamiento y unir a los trabajadores en defensa del país, de sus empleos y de sus condiciones de vida y trabajo.

