https://iclfi.org/pubs/ai/2026-imss
Los trabajadores del seguro social han rechazado abrumadoramente la denigrante propuesta del gobierno federal de un 2.9 por ciento de aumento salarial. Décadas de ataques devastadores contra el sector salud han hecho estallar un movimiento que no sólo lucha por mejores percepciones y prestaciones, sino también por un retiro digno, mejores condiciones de trabajo, más personal y equipo médico en hospitales y clínicas, y que se asegure el abastecimiento de medicamentos e insumos. Una victoria contundente de estos trabajadores podría representar un gran avance no sólo para ellos, sino para las grandes masas del campo y la ciudad, que necesitan de manera urgente atención médica de calidad. ¡La lucha de los trabajadores del IMSS es una lucha por todo el pueblo trabajador! No hay que dejar pasar el momento en espera de interminables mesas de negociación. Hay que doblegar al gobierno ahora para conseguir todas las reivindicaciones, incluyendo un incremento salarial de al menos diez por ciento.
Sheinbaum ha respondido a las recientes protestas diciendo que los reclamos de los trabajadores son legítimos y deben resolverse. ¿Qué la detiene? La respuesta corta es que la raíz del pésimo estado en que se encuentra el sistema de salud es el saqueo imperialista del país y Sheinbaum no puede ni quiere ir contra ello. Los gobiernos neoliberales, siguiendo los dictados de Washington, recortaron brutalmente el presupuesto para los servicios públicos e hicieron de todo para desmantelarlos. Ahora, Trump ha agudizado la ofensiva contra México, buscando exprimir todo lo que pueda de nuestro país. Sheinbaum trata de resistir por medio de diplomacia y retórica soberanista, pero no está dispuesta a movilizar a las masas trabajadoras y afectar los intereses de los imperialistas. Este estado de cosas no puede continuar indefinidamente.
Las masas vieron con esperanza la llegada al poder de Morena, pensando que mejoraría sustancialmente su situación. Sin embargo, los gobiernos de la 4T han preferido respetar la austeridad impuesta, y tanto la educación como la salud hoy se encuentran en ruinas. El gobierno de Sheinbaum, en los hechos, termina presentándonos una falsa disyuntiva: o se mejoran las condiciones de maestros y trabajadores de la salud o se mantienen los programas sociales y la inversión en infraestructura. Mientras tanto, los recursos necesarios para darnos un respiro están siendo robados a manos llenas por los imperialistas y sus secuaces mexicanos. Tomemos por ejemplo el Fobaproa, el rescate bancario que ha significado más de 2 billones de pesos en intereses y pagos administrativos. Con esa cantidad de recursos se podrían construir y equipar, según algunas estimaciones, unos 250 hospitales regionales y unas 4 mil clínicas. ¡Y todavía falta por pagar más de 1 billón de pesos! Si el problema es la falta de recursos, ¿por qué Sheinbaum no repudia esa deuda? Debería ser claro que sólo se conseguirán las reivindicaciones de los trabajadores si éstos luchan.
Morena ha denunciado que la derecha está detrás de las movilizaciones de los trabajadores del IMSS. Es cierto que organizaciones como el Movimiento del Sombrero o Somos México han llamado a apoyar las protestas, y que legisladores del PAN se han intentado montar en ellas para atacar al gobierno federal. Seamos claros. Estos derechistas no tienen intereses comunes con los trabajadores, y gobiernos afines políticamente a ellos son los que nos han puesto en la actual situación. Pero la responsabilidad de que la oposición derechista pueda presentarse como si tomara lado con los trabajadores y los derechohabientes del IMSS es del propio Morena. Es su incapacidad de resolver las aspiraciones más sentidas del pueblo y llevar la lucha contra los imperialistas hasta el final lo que alimenta la reacción derechista. Por el momento estos derechistas son impotentes y marginales, pero con el tiempo se podrían convertir en una amenaza. Sólo hay que voltear al resto de América Latina.
Las protestas han estado dirigidas particularmente contra el actual secretario general del SNTSS, Rafael Olivos, y llaman por su destitución y la de todo su comité ejecutivo. Los manifestantes acusan a su dirigencia de corrupción, en parte por aceptar el infame acuerdo con la patronal. Olivos es, muy seguramente, un charro corrupto. Pero su crimen fundamental, y la razón por la que este movimiento ha surgido, es que comparte la misma estrategia del gobierno federal —él mismo es un diputado suplente de Morena— de conciliación con los imperialistas. Busca que las bases paguen los efectos de la crisis y se adapta a un presupuesto cada vez más apretado.
¿Qué hacer entonces?
La dirección actual debe ser sustituida sin esperar a que un congreso extraordinario sea convocado. De otra forma se le daría tiempo a Olivos y los suyos de reagruparse y disipar el descontento. Los trabajadores tampoco deben tener ilusiones en que la Ley Federal del Trabajo, el gobierno o los tribunales les ayudarán en este sentido. Si intervienen sólo será para reforzar el grillete que pesa sobre el sindicato. Los trabajadores combativos, que han dirigido hasta ahora el movimiento, necesitan llamar por la elección de comités de base en sus centros de trabajo, que elijan a su vez a una nueva dirección nacional, una que tenga una estrategia contrapuesta a la que los ha puesto en esta situación tan precaria. ¡Hay que recuperar al SNTSS como un instrumento de lucha en defensa de los trabajadores!
La experiencia de la lucha de la CNTE de los últimos dos años nos ha mostrado que, si la batalla de los trabajadores se agudiza, el gobierno intentará desprestigiarlos. Lo primero que buscará será inflamar la animosidad entre derechohabientes y trabajadores, presentando las luchas de éstos como contrapuestas a que aquéllos reciban servicios de salud oportunos. Para cortar de raíz con esto, el sindicato debe tomar el control de la atención médica y asegurar la continuidad de los tratamientos esenciales y los traslados durante una potencial huelga y las protestas. Además, debe mostrar, en los hechos, que ésta es una lucha por servicios de salud de calidad en todo el país, lo que podría darles apoyo entre los sectores de la población más vulnerables. Otra argucia que ha utilizado el gobierno en el caso de los maestros ha sido ofrecerles tratos por separado a diferentes secciones con el fin de dividirlos. Los trabajadores del IMSS deben rechazar todo acuerdo diferenciado. ¡Por la más amplia unidad de enfermeros, médicos, técnicos, administrativos, trabajadores de limpieza, mantenimiento y otros! ¡Todos deben luchar organizados dentro del SNTSS!
El sindicato debe prepararse para una ardua lucha. Esto incluye construir un fondo de huelga suficiente para afrontarla. Hasta ahora muchos sindicatos han respaldado las acciones de los trabajadores del IMSS. Este apoyo se debe reflejar de manera concreta, incluyendo a través de contribuciones económicas. El SNTSS también debe enviar delegados a los diversos sindicatos del sector educativo, del ISSSTE, del metro y otros trabajadores públicos buscando organizar acciones conjuntas. Si esta lucha logra romper el tope salarial y mejorar sus condiciones laborales, fortalecerá a los demás trabajadores de cara a las luchas que se avecinan. ¡Victoria a los trabajadores del IMSS! ¡Por un frente único en defensa de servicios de salud de calidad y contra los salarios de hambre!

