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Miles de jaliscienses salieron a las calles el día de ayer para protestar por la calidad del agua en Guadalajara y el área conurbada, y lo que recibieron fue una brutal represión por parte del gobierno de Lemus. Decenas de manifestantes resultaron heridos, entre ellos miembros de organizaciones de izquierda y periodistas. Las medidas policiales incluyeron el uso de agua a presión, la cual, irónicamente, estaba infinitamente más limpia que la que llega a los hogares de la ciudad. 21 personas continúan detenidas y enfrentan cargos por ataques a las vías de comunicación y lesiones. El movimiento obrero y la izquierda deben exigir: ¡Libertad inmediata a todos los detenidos! ¡Abajo los cargos!
Aunque se trata de un problema añejo, las quejas por la mala calidad del agua se han recrudecido en el último año. El agua, en el mejor de los casos, sale amarilla, con mal olor y sedimentos. Se han detectado cantidades alarmantes de metales pesados, residuos industriales, heces fecales y bacteria E. coli. Sobra decir que esta situación afecta de manera desproporcionada a los más pobres. Aunque bañarse o cocinar con esta agua es totalmente insalubre, millones se ven obligados a utilizarla, incapaces de sustituirla con la compra de garrafones. En algunos lugares, como en las inmediaciones del Río Santiago, se reporta un elevado número de casos de cáncer y daño renal asociado a la calidad del agua. Después de meses de inacción, Lemus ha propuesto un plan que implicaría cortes intermitentes al flujo de agua, mientras se construye infraestructura necesaria. Como según él no hay recursos suficientes, se recurriría a financiación privada para llevar a cabo esas obras, lo cual abre las puertas a la privatización de este servicio básico.
El día de hoy, Sheinbaum se pronunció tanto contra la represión como contra una potencial privatización del agua en Jalisco. En estos meses, muchos han volteado hacia los legisladores de Morena (y Futuro) con la esperanza de que ellos resuelvan esta situación. Pero, ¿qué ha hecho el gobierno federal de Sheinbaum en todo este tiempo? Básicamente, nada. De hecho, el problema del agua es generalizado al nivel nacional. Los imperialistas y sus lacayos nacionales saquean nuestros recursos naturales y contaminan nuestras tierras y aguas. Poner un alto a esto requeriría confrontar a los imperialistas y afectar sus ganancias, algo a lo que Shienbaum no está dispuesta. Así, se ha limitado a acusar a los gobiernos de Movimiento Ciudadano, pero sin tomar ninguna acción real que ayude a mitigar esta crisis sanitaria de proporciones colosales.
Para que algo de verdad suceda, debemos voltear hacia la clase obrera. Los trabajadores tienen un interés directo en resolver esta crisis pues sus familias son las principales afectadas y, literalmente, se enfrentan a una situación de vida o muerte. Pero hasta ahora, no han entrado en escena de manera organizada, porque sus dirigencias los atan a las mismas fuerzas que se han negado a mover un dedo ante esta situación. Los trabajadores del IMSS, los maestros del SNTE, los obreros de la zona industrial de Guadalajara y otros deben movilizar su músculo en contra de la privatización de los servicios públicos y para exigir una partida presupuestal de emergencia para resolver de manera inmediata este problema, así como impuestos especiales para las empresas imperialistas y nacionales que contaminan nuestras aguas. En particular, una lucha exitosa de los trabajadores del SIAPA por mejores condiciones laborales necesariamente estaría vinculada a velar por la salud del resto de la población. ¡Los sindicatos necesitan direcciones que luchen por las condiciones de vida de sus miembros y el pueblo entero!

