https://iclfi.org/pubs/ai/2026-cuba
Trump anunció el jueves pasado aranceles adicionales para todo aquel país que envíe petróleo a Cuba, mientras desplaza un portaaviones y buques al norte de la isla y se jacta de que ésta “no podrá sobrevivir”. El triunfo de la Revolución Cubana de 1959 y el estado obrero surgido de ella, a unos cuantos kilómetros de EE.UU., han sido siempre una afrenta para los imperialistas y Trump está decidido a acabar con ella ya. La amenaza de aranceles está dirigida especialmente contra México, que, tras la invasión estadounidense a Venezuela, se convirtió esencialmente en el único proveedor de crudo a Cuba. Si este embate logra pasar sin oposición, cundirá la desmoralización entre las masas trabajadoras latinoamericanas —que históricamente han visto a Cuba como faro de la lucha antiimperialista— y Trump avanzará en su propósito de subyugar brutalmente a la región entera. Es necesario resistir.¡Abajo el bloqueo! ¡Yanquis fuera de Cuba y toda América Latina!
Sheinbaum ha advertido que las medidas de Trump podrían desencadenar una crisis humanitaria en la isla, “afectando directamente a hospitales, alimentación y otros servicios básicos del pueblo cubano”. ¡Es cierto! México debería retar el bloqueo y enviar aún más petróleo a Cuba de manera urgente. Sin embargo, el gobierno mexicano ha tomado la decisión nada “soberana” de suspender los envíos y buscar una salida diplomática al conflicto, tratando de apaciguar a los imperialistas y a la élite mexicana. A Cuba no le queda tiempo que perder con maniobras fútiles. La decisión de Sheinbaum representa una traición y una condena a muerte para el pueblo cubano.
Muchos piensan que la presidenta está haciendo lo que puede bajo las presentes circunstancias, y que está poniendo por delante los intereses del país. A estas alturas debería ser claro que a Trump no le interesan la diplomacia y la negociación, sino la sumisión completa. No es una capitulación replegarse y vivir otro día para luchar, pero eso no es lo que está sucediendo aquí. En realidad, el gobierno mexicano ha terminado cediendo a todo lo que Trump ha querido, lo cual sólo puede traer más sometimiento. ¡Basta con voltear a ver lo que está sucediendo en Venezuela! El país no está en una posición de total indefensión. México puede utilizar a su favor la profunda integración de las economías estadounidense y mexicana, por ejemplo, deteniendo las cadenas de suministro de las industrias estadounidenses o confiscando activos imperialistas aquí de continuar las amenazas. Pero para eso es necesario movilizar a los trabajadores en contra de la extorsión y no plegarse a los dictados imperialistas.
Sheinbaum nos ha estado tratando de vender la idea de que un ataque militar contra nuestro país es imposible, aun cuando Trump declaró varias veces que tras Venezuela, los siguientes en la lista eran Cuba, Colombia y México. Esto es una ilusión mortal. La defensa de Cuba no es una cuestión de solidaridad abstracta, sino vital para nuestra propia defensa. La misma fuerza que asfixia a Cuba es la que estrangula económicamente a México, provocando miles de despidos en las maquiladoras y la industria automotriz, arruinando comunidades enteras. Los sindicatos tendrán más fuerza para defenderse de estos ataques en la medida en que el país haga frente a los imperialistas. Pero el obstáculo a poner en movimiento el poderoso músculo del proletariado mexicano son las direcciones sindicales actuales, que fácilmente se llenan la boca con retórica sobre la soberanía nacional y el apoyo a Cuba, pero comparten la estrategia de Sheinbaum para “defender” al país y no han movido un dedo. Los sindicatos deben tomar como suya la defensa de Cuba; en particular, el sindicato petrolero debe asegurar los envíos de petróleo. Hoy, más que nunca, es necesario luchar.¡Por un frente único antiimperialista en defensa de Cuba y México!

