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Tras la declaración del estado de sitio, el ejército y la policía avanzaron rápidamente en su campaña para acabar con los bloqueos. Encontraron una valiente resistencia popular en algunos puntos de la carretera Cochabamba-Oruro, pero no fue suficiente para detenerlos. Arrestaron a campesinos en Kella Kella, así como a un conductor de microbús y a su ayudante en la vía La Paz-Desaguadero. ¡Libertad inmediata a todos los detenidos!

Las fuerzas estatales también se desplegaron en el Trópico de Cochabamba, lugar de influencia de Evo Morales. Ahí el gobierno ha provocado apagones eléctricos y de telecomunicaciones para atacar a la población, provocar el pánico e ir tras el líder cocalero. ¡Fuera manos de Evo Morales y los evistas!

Para este día, ya no hay bloqueos en Bolivia. Ante el reflujo de la lucha, la Federación Departamental de la Paz Túpac Katari llamó, con razón, a su base a retirarse y buscar la mejor manera de defender los intereses campesinos en la nueva situación. Las seis federaciones del Trópico también llamaron a suspender las medidas contra el gobierno.

En esta etapa, el movimiento popular enfrenta una grave crisis. Paz ha anunciado que mantendrá el estado de excepción. Arremeterá contra todo aquél que vea como obstáculo a sus planes. Además, es muy probable que intentará aprobar reformas neoliberales, legislación represiva como la ley antibloqueos y/o continuar atacando por separado las condiciones de sectores populares. Para ello, aprovechará y buscará profundizar la división entre los obreros y campesinos provocada por la traición de la dirección de la COB.

Ante este escenario, hay voces que llaman desde los sectores más combativos de organizaciones campesinas indígenas a que se separen de la COB. Esto refleja un enojo justificado. La fundación y la existencia de la COB, una central nacional unificada, es una conquista fundamental. Su fragmentación en organizaciones distintas y potencialmente rivales sería fatal y una gran derrota que debilitaría aún más al movimiento. En este momento es esencial evitar que se profundice la división entre obreros y campesinos. La tarea urgente ahora es reagrupar a los que quieren repudiar la traición de Argollo y la dirección de los fabriles, y sobre esa base luchar por la unidad de la COB. Solo de esta manera van a estar en mejor posición para defenderse de los ataques venideros.

El plan de Paz es echar el costo de la crisis en los hombros del pueblo y vender al país a Estados Unidos. Los mineros y los fabriles deben tener claro que negociar con el gobierno por separado a cambio de promesas vacías, o incluso de una concesión temporal a su sector, solamente allanará el camino para que Paz arremeta contra todos ellos y remate el país. No vale la pena este precio. Sólo a través de la lucha conjunta con los hermanos campesinos se puede combatir para defender y mejorar las condiciones de todos.

Es necesario realizar acciones de defensa con los evistas a quienes el Pollo y Estados Unidos buscan atacar para quitar un obstáculo a sus planes. Sólo así nos protegeremos de manera efectiva de estos verdugos. Al calor de una batalla unificada se podrá demostrar la bancarrota del programa evista, razón por la que perdieron el poder en primera instancia—se rehusaron a expropiar a la burguesía blancoide nacional que actúa como un títere del imperialismo de EE.UU.

Para proteger al pueblo, unificarlo y preservar sus posiciones, un buen inicio sería movilizarse para exigir la libertad de todos los presos, por no represalias contra ningún activista y por el fin del estado de excepción. Preservar los derechos de manifestarse y reunirse en estos momentos es vital para evitar la atomización del movimiento y preparar la defensa ante las intentonas de Paz. Con una posición defensiva hay posibilidades de preservar al movimiento y prepararlo para lo que se avecina.