https://iclfi.org/spartacist/es/2026-conferencia
En julio, más de 200 comunistas, delegados de la Liga Comunista Internacional (LCI) e invitados, se reunieron en la Ciudad de México para debatir las tareas de la izquierda en medio de la actual ofensiva imperialista reaccionaria. Los asistentes procedían de todos los continentes e incluían a representantes de otras organizaciones comunistas, entre ellas el Partido Obrero Revolucionario (POR-CERCI), la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), la Tendencia Bolchevique Internacional (TBI), Alternativa Socialista Internacional (Revolucionaria) (ISA-R), la organización Labor Militant (LM), con base en EE.UU., así como una delegación de la organización basada en Australia Communist Unity (CU). La cuestión política definitoria de la conferencia fue cómo reconstruir la izquierda revolucionaria en el contexto mundial actual y cómo superar su fragmentación a lo largo de líneas políticas poco claras.
En la víspera de las sesiones oficiales, realizamos dos encuentros internacionales: uno de obreros comunistas y otro de jóvenes revolucionarios. Ambos encuentros se enfocaron en discutir nuestras intervenciones en estas importantes áreas de trabajo y en cómo construir una corriente revolucionaria dentro de los movimientos juvenil y obrero.
La conferencia propiamente dicha comenzó con saludos fraternos, seguidos de un debate sobre la situación mundial. Nuestro documento para la conferencia internacional, “¡Trabajadores del mundo, únanse contra el imperio estadounidense!”, fue aprobado por unanimidad por todos los delegados de la LCI, excepto por el único delegado de una minoría interna. También fue respaldado por varios delegados de las demás organizaciones. En él se sostiene que la contradicción principal en el núcleo del sistema mundial se reduce a la siguiente dinámica: la hegemonía de EE.UU. se ve socavada por el ascenso de China, pero el Partido Comunista (PCCh) no está tratando de derrocar el orden estadounidense. La ausencia de cualquier fuerza capaz de derrotar de manera decisiva al imperio estadounidense, incluido el proletariado mundial, cede la iniciativa a los imperialistas. Esta dinámica básica está detrás de la ofensiva reaccionaria contra las masas y las naciones oprimidas. Este punto dio lugar a un debate rico y productivo sobre el imperialismo, el carácter de clase de China, el futuro de Europa, un panel sobre las regiones del mundo, un balance de las luchas internacionales recientes y cómo superar las polarizaciones dentro de la izquierda y las masas sobre una base proletaria independiente.
A partir de ahí, pasamos a una discusión histórica sobre el colapso de la IV Internacional (CI) y por qué ninguno de los aproximadamente 66 “verdaderos descendientes” del trotskismo, incluyéndonos a nosotros mismos, ha sido capaz de extraer las lecciones correctas de la historia de nuestro movimiento. Desorientadas por un pronóstico incorrecto para el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, las diferentes corrientes de la IV Internacional adaptaron su perspectiva programática para ajustarse a un modelo preconcebido, en lugar de reevaluar una situación mundial que había cambiado, específicamente el dominio del imperialismo estadounidense y la autoridad reforzada del estalinismo. Esta desorientación se vio aún más agravada por la Revolución China de 1949 y la oleada de luchas anticoloniales que le siguió, ya que la CI fue incapaz de trazar un rumbo revolucionario independiente en oposición a las fuerzas que dirigían esas luchas. Esto provocó que la CI quedara aislada de las luchas decisivas de la nueva época, con unas pocas excepciones notables. Esta discusión histórica amplió nuestra comprensión de la crisis del movimiento trotskista actual, que enfrenta muchos de los mismos problemas.
La última sesión principal de la conferencia se centró en forjar una corriente revolucionaria. Esta sesión cerró la parte pública de la conferencia y abordó el papel que una organización pequeña como la LCI puede desempeñar en la reconstrucción de la izquierda revolucionaria. Incluyó un debate sobre el origen de la crisis de la izquierda marxista, cómo superar las falsas polarizaciones en su seno y una perspectiva para construir la LCI y avanzar en la búsqueda del reagrupamiento revolucionario. El informe principal esbozó una perspectiva estratégica clara en torno a la cual organizar el trabajo de nuestra internacional.
La LCI y la ISA-R dieron un pequeño paso en esta dirección al acordar un “Memorando de Entendimiento” con miras a la fusión de nuestras dos organizaciones. El documento de la conferencia de la LCI constituyó la base política de este acuerdo. Ésta será una verdadera prueba de nuestra capacidad para combinar los mejores aspectos de nuestras respectivas tradiciones políticas y para presentar un ejemplo positivo para el resto de la izquierda. Buscaremos avanzar en este proceso a través del trabajo conjunto y abriendo mutuamente aspectos de la vida interna de nuestras dos organizaciones. Esto fue aprobado por unanimidad por la mayoría de los delegados de la LCI y los delegados de ISA-R.
También llevamos a cabo importantes sesiones educativas sobre dos países estratégicos: Venezuela y Türkiye. En cuanto al primero, los delegados discutieron las lecciones del chavismo y corrigieron nuestra línea anterior, que esencialmente equiparaba el chavismo con el neoliberalismo, negando así las aspiraciones legítimas que impulsaban la oleada de apoyo a Hugo Chávez. La sesión educativa sobre Türkiye ofreció una explicación marxista de la formación del estado turco moderno y el surgimiento del kemalismo, que hasta el día de hoy constituye el principal obstáculo ideológico para la cohesión de una izquierda revolucionaria.
La conferencia aprobó una moción crítica del primer folleto que publicamos tras la operación Inundación de Al-Aqsa, cuyo título incluía “Sólo muerte y derrota con Hamás” (10 de octubre de 2023). Este enfoque nos colocó en oposición directa a los sentimientos de las masas palestinas y pro palestinas tras el 7 de Octubre. Los delegados de la mayoría de la LCI votaron a favor de publicar esta corrección en el próximo número de Spartacist.
También cabe destacar la salida voluntaria de una minoría de dos miembros de la sección mexicana de la LCI hacia el final de la conferencia. Durante más de un año, se le concedieron plenos derechos democráticos y libertad para defender sus puntos de vista en todo el partido. En esta conferencia también se le concedió un informe de 15 minutos en el que expuso su posición contrapuesta sobre la situación mundial. Al no haber logrado convencer a nadie de sus puntos de vista, decidieron abandonar nuestras filas.
La LCI logró un avance histórico en esta conferencia al lanzar una nueva publicación en chino llamada Revolución Permanente. Su objetivo es cohesionar una corriente revolucionaria dentro de la izquierda china sobre una base trotskista, es decir, la defensa incondicional del estado obrero chino, pero en oposición a las políticas de la burocracia del PCCh que malgasta la energía revolucionaria de los cientos de millones de trabajadores y campesinos chinos.
Por último, uno de los objetivos centrales de la conferencia fue elegir una nueva dirección internacional. Estas elecciones fueron notables porque la dirección no presentó una planilla, como había sido nuestra práctica desde hace mucho tiempo. El resultado fue una discusión mucho más rica y una elección competitiva, ambas importantes para garantizar que contemos con la dirección que necesitamos para los próximos desafíos que enfrentamos.
En las próximas semanas, publicaremos contenido selecto de nuestra IX Conferencia Internacional en las páginas de la revista multilingüe Spartacist, en nuestro podcast SpartTalk y en las redes sociales. La conferencia fue un enorme éxito, que preparó a los espartaquistas para enarbolar una bandera revolucionaria en la izquierda internacional en el turbulento periodo actual.
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¡Trabajadores del mundo, únanse contra el imperio estadounidense!

