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18 de abril—Al bloquear el estrecho de Ormuz, el imperialismo estadounidense no sólo ha intensificado su campaña para aplastar a Irán —al diablo con el “cese al fuego”—, sino que amenaza con hundir toda la economía mundial. Los efectos ya se están sintiendo en China, que importa gran parte de su petróleo, gas y productos químicos esenciales del Golfo Pérsico. Como informó el Financial Times (11 de abril): “tras seis semanas de un conflicto que ha estrangulado los mercados energéticos mundiales, han surgido fuertes aumentos de precios e interrupciones en el suministro de productos clave que constituyen la columna vertebral de la industria china”.

La dirección del Partido Comunista (PCCh) debe actuar ahora para defender las rutas comerciales de China y poner un alto a los saqueadores estadounidenses. La incapacidad de los dirigentes chinos para resistir el ataque de Trump contra Venezuela sólo avivó el apetito de éste por enfrentarse a Irán, un socio de mayor importancia estratégica para China. Como demuestra cada nuevo episodio en el intento de Washington de apuntalar su tambaleante hegemonía mundial, el objetivo final de los imperialistas es estrangular a la República Popular y derrocar al PCCh. ¡Es mejor contraatacar ahora que verse acorralados!

Es positivo que Irán haya utilizado eficazmente ciertas tecnologías proporcionadas por China en esta guerra. Sin embargo, incluso esta (escasísima) ayuda se ha visto socavada por los arduos esfuerzos de China por “establecer la paz”. Tras presentar junto con Pakistán un programa de cinco puntos que habría reabierto el Estrecho de Ormuz pero mantenido a EE.UU. como potencia dominante en la región, China presionó a Irán para que aceptara la estafa estadounidense del “cese al fuego”. Mientras tanto, los trabajadores de EE.UU. y otros países imperialistas sufren de los precios altísimos de los energéticos y de la inflación general. En el Sur Global, las masas se enfrentan a una devastación económica que se agrava cuanto más se prolonga la guerra.

Salvo los liberales incurables y los burócratas del PCCh, nadie confía en que las Naciones Unidas y organismos similares se enfrenten a los matones imperialistas. Para defenderse, la República Popular debe confiar en su poderosa clase obrera y en la lucha conjunta de las masas del mundo. Pero no serán impulsadas a la acción mediante pusilánimes apelaciones al “derecho internacional”. El grito de guerra debe ser: ¡Derrotar al imperialismo estadounidense! Con su creciente fuerza económica y militar, China está en buena posición para tomar la iniciativa. PCCh: ¡Defiende las rutas comerciales de China! ¡Defiende a Irán!

Remitimos a los lectores al artículo que recibió la LCI cuando comenzó la guerra. Se publicó por primera vez en nuestra página en chino.