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Los obreros de Tornel han librado una valiente y tenaz lucha contra los patrones chupasangre. Sin embargo, tras casi 50 días de lucha, es necesario preguntarnos si los trabajadores se encuentran en mejor posición para ganar sus demandas. Hasta ahora la estrategia de la dirección del sindicato ha sido invocar el mecanismo laboral de respuesta rápida del T-MEC, pedir la intervención de Sheinbaum y otros políticos de la 4T para que intercedan en favor de los trabajadores, y resistir lo más que se pueda. Con la patronal negándose a cada punto en disputa, debería ser claro que esta perspectiva no está rindiendo frutos.

Esta lucha necesita una estrategia distinta de manera urgente. En vez de voltear al Morena o los imperialistas, los trabajadores de Tornel deben poner sus esperanzas en la movilización de sus hermanos de clase aquí y al otro lado de la frontera. ¡Es necesario extender la huelga! Múltiples organizaciones de izquierda y sindicales llaman a esto; el punto es cómo lograr esta unidad, cómo pasar de las ritualistas declaraciones de solidaridad a acciones concretas y contundentes. Esto precisa una estrategia que apunte contra la depredación del país y exponga la conciliación del gobierno de la 4T.

Una victoria de los trabajadores de Tornel estaría en el interés directo de todos los obreros de la industria hulera quienes son obligados a laborar más horas de las que se especifican en el contrato-ley del sector. Una perspectiva de extender la huelga a estas empresas y a otras industrias necesariamente confrontaría a los trabajadores con la reforma de 40 horas de Sheinbaum, diseñada para proteger a la patronal: implementada gradualmente, con un solo día de descanso obligatorio, que quita el límite de 8 horas a la jornada laboral, que ataca la definición de horas extra y su pago, etc. La razón por la que la patronal y el gobierno no quieren ceder nada es porque sentaría un precedente para todos aquéllos que ahora están luchando por la reducción de la jornada laboral y contra las condiciones de Sheinbaum.

Muchos obreros tienen ilusiones en la 4T, porque ven que, a diferencia de gobiernos anteriores, ésta no es lacaya abierta de los imperialistas y ofrece cierta resistencia a sus excesivas pretensiones. La diputada morenista y ex alcaldesa de Tultitlán, María Elena García, ha brindado apoyo material a la huelga, mientras que la bancada del PT les ha dado voz a los trabajadores en la cámara de diputados y ha llamado a satisfacer sus demandas. Pero, ¿por qué un gobierno que controla los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y dice estar a favor de los trabajadores, no puede simplemente hacer que se respete un contrato-ley conquistado hace décadas? La respuesta es que Morena se balancea entre los trabajadores mexicanos y los patrones extranjeros, buscando reconciliar intereses de clase irreconciliables. La patronal ya ha denunciado la intervención de elementos de Morena y ha amenazado con retirar su capital. Esto pondrá presión en Sheinbaum, que busca, por sobre todas las cosas, no trastocar las condiciones que atraen la inversión imperialista y cuidar su relación con el gobierno de Trump. El gobierno federal inevitablemente buscará fraguar un acuerdo que presione a los trabajadores a reducir sus demandas, como ha sucedido ya en otras luchas.

El mecanismo laboral del T-MEC ha permitido quizá que se reconozca la existencia de algunos sindicatos o que sean echadas dirigencias corruptas, algo que toca las aspiraciones de democracia sindical de los trabajadores. Pero esto no vale el precio de la injerencia imperialista en el país y su movimiento obrero. En última instancia, el propósito de los imperialistas es reforzar las cadenas sobre el país semicolonial y las condiciones de superexplotación, cooptando sindicatos, dividiéndolos o atacándolos cuando osan oponerse a sus dictados, etc. El tratado de libre comercio no es sino un pacto para el saqueo de México. ¡Abajo el T-MEC!

La estrategia de simplemente aguantar lo más posible no puede conducir a la victoria. Es cierto que la empresa pierde millones de pesos diarios con la huelga, pero también es cierto que, por ahora, ha tenido la capacidad de sobrellevarla y ha apostado por desgastar a los obreros. Mientras más dure la huelga, la presión económica sobre los trabajadores individuales será mayor, causando privaciones y sembrando divisiones entre las bases. Además, esta estrategia supone que la compañía se quedará de brazos cruzados. Ya hubo un ataque armado contra la huelga y los medios de comunicación han hecho lo posible por desprestigiarla. Estos factores contribuirán a desmoralizar y aislar a los huelguistas, provocando que acepten algo muy por debajo de sus pretensiones actuales.

La lucha de Tornel no puede avanzar ciñéndose a la Ley Federal del Trabajo o esperando que un tribunal falle a su favor. Los trabajadores han mostrado que quieren luchar. Con una perspectiva que tenga como centro flexionar el puño de la clase obrera en contra de nuestros enemigos podríamos ganar esta lucha y empezar a enfrentar la embestida de Trump, que busca redoblar el yugo de EE.UU. sobre México. Los trabajadores de Tornel deben enviar delegados a las demás empresas huleras y otros sindicatos para buscar donaciones de fondos significativas y que éstos se unan a la lucha. ¡Por un frente único que luche por una semana laboral de 40 horas ahora! ¡Victoria a la huelga de los trabajadores de Tornel!