https://iclfi.org/pubs/ai/2025-40-horas
El gobierno de Claudia Sheinbaum envió al congreso una iniciativa de reforma para reducir de manera gradual la semana laboral de 48 a 40 horas para 2030. Así como está, esta propuesta es una traición a la clase obrera mexicana. Fue elaborada con la patronal y está diseñada para proteger sus intereses: mantiene un solo día de descanso obligatorio, quita el límite de 8 horas a la jornada laboral, aumenta el tope de horas extras y rebaja su pago, etc. Los trabajadores no deben dejarse engañar. ¡Hay que luchar por conseguir la reducción de la semana laboral de manera inmediata con dos días de descanso echando abajo los ataques de la iniciativa presidencial!
Para doblegar al gobierno y arrancarle una reforma favorable a las masas, los sindicatos deben unificar a todos los trabajadores —sindicalizados y no sindicalizados, basificados, eventuales e informales—, fusionando la lucha por las 40 horas con la defensa de las condiciones de trabajo y de vida, que ahora se encuentran bajo ataque de los imperialistas. Esta lucha sólo avanzará si es independiente del Morena y desecha el chantaje de que toda acción que rete al gobierno le hace el juego a la derecha o socava los esfuerzos para defender al país. Sólo las masas trabajadoras pueden defender a México de manera efectiva. Pero los populistas frenan su movilización, temerosos de que ponga en peligro a su propio régimen. Lo que se necesita es una dirección revolucionaria capaz de llevar la lucha contra el imperialismo más allá de los límites impuestos por el gobierno de la 4T.
Sheinbaum quiere quedar bien con dios y con el diablo. Busca hacer una concesión a los obreros y al mismo tiempo favorecer a las empresas extranjeras y nacionales, en un momento en que su margen de maniobra respecto a los imperialistas se estrecha cada vez más. Su estrategia para desarrollar al país ha sido atraer y mantener la inversión imperialista ofreciendo mano de obra barata y calificada y acceso a recursos naturales. Pero este plan está condenado al fracaso porque no se pueden conciliar los intereses de los imperialistas con los del país semicolonial y sus masas oprimidas. Tratando de poner un alto a su declive, los imperialistas están buscando exprimir todo lo que puedan de la nación mexicana a través de aranceles y otros ataques económicos, mientras utilizan la extorsión del “narcoterrorismo” para lanzar amenazas militares.
No se trata simplemente de no querer cruzar las líneas rojas de los patrones o no asustar la inversión extranjera en vísperas de la renegociación del T-MEC. La reforma de Sheinbaum está diseñada para que las compañías imperialistas y nacionales tengan mejores condiciones de explotación y puedan compensar la reducción a la semana laboral con “ajustes”, como despidos, aceleración del ritmo de trabajo o ataques a los salarios y las prestaciones. Confiar en Sheinbaum es un callejón sin salida. Los golpes de Washington ya han afectado fuertemente la inversión, el gasto público y la economía del país. Y la situación amenaza con empeorar. ¿Y qué ha hecho Sheinbaum? Ceder a cada una de las exigencias de Trump con la esperanza vacua de que el jefe del imperialismo entre en razón y regrese al anterior statu quo. Las acciones que lleve a cabo Trump dependerán más de las necesidades de los imperialistas que de las habilidades negociadoras de la presidenta mexicana. Además, no se puede defender al país plegándose a uno de los mecanismos principales para su saqueo. ¡Abajo el T-MEC! México debe tener control sobre su industria, su mercado y sus recursos naturales.
La Asociación General de las y los Trabajadores (AGT), conformada por las más importantes centrales obreras y sindicatos, se ha manifestado a favor de la reducción de la semana laboral. Sin embargo, hasta ahora no ha movilizado su enorme poder social en acciones decididas. Sus dirigencias se han reducido a apelar al gobierno y al congreso para llegar a un acuerdo justo con los empresarios, lo cual siempre significa rebajar las demandas obreras. Francisco Hernández Juárez, dirigente del sindicato de telefonistas, ha dicho que se puede implementar la reducción a la semana laboral de manera inmediata. Gómez Urrutia, por su parte, ha propuesto dos días de descanso en el congreso. ¿Qué harán ahora ante la reforma de Sheinbaum? ¿Estarán dispuestos a retar a Morena o simplemente buscarán hacerle arreglos cosméticos a la propuesta para contener a sus bases? Si alguno de los ataques que contiene la reforma pasa, si se continúa desmovilizando a los trabajadores, se pavimentará el camino para una ofensiva aún mayor y para más desmoralización de las bases. O las actuales direcciones demuestran estar a la altura de esta lucha o deben ser reemplazadas.
La realidad es que los líderes de la AGT están alineados con la política de Sheinbaum de conciliación a los imperialistas y se han erigido como un obstáculo enorme a organizar una lucha seria. Éstos se ciñen a las medidas del gobierno federal para lidiar con Trump y se rehúsan a hacer algo que socave los intereses de los imperialistas o les aseste golpes contundentes. Los resultados de esta política han sido catastróficos. Ante los embates arancelarios, estos líderes han sido instrumentales para implementar cierres de fábricas, paros técnicos y despidos en el sector automotriz; o han traicionado la lucha de los mineros por el reparto justo de utilidades; o se han ajustado sin chistar a la austeridad en el sector educativo, aceptando miserables topes salariales. En pocas palabras, han colaborado codo a codo con el gobierno para poner en los hombros de los trabajadores las consecuencias de la crisis y los ataques imperialistas.
Unificar a los diferentes sectores de trabajadores del país en una lucha por las 40 horas y contra la austeridad y el saqueo imperialistas no es un sueño guajiro. A inicios del siguiente año, cuando se discuta la reforma de las 40 horas en el congreso, habrá revisiones salariales en varias instituciones del sector educativo y la CNTE hará un paro contra las Afores. Estas luchas combaten al mismo enemigo y deben librarse juntas. Incluso aquéllos que contractualmente ya tienen las 40 horas tienen un interés material en movilizarse contra estos ataques. Los trabajadores necesitan luchar dentro de sus organizaciones, sus centros de trabajo, sus escuelas por que estas batallas se lleven a cabo de manera coordinada. La AGT, la CNTE, los sindicatos educativos y la izquierda deben luchar por un frente obrero que combata por:
- ¡Semana de 40 horas y dos días de descanso ya!
- ¡Abajo las Afores!
- ¡Abajo el tope salarial!
¡Hagamos de la movilización del 31 de enero una demostración de fuerza obrera!

