https://iclfi.org/pubs/ai/2026-cuba-viaje
A continuación publicamos un informe de los representantes del Partisan Defense Committee/Gran Bretaña que viajaron a Cuba a finales de marzo para contribuir en el envío de ayuda urgente a la isla, que se encuentra bajo sitio. Nuestros camaradas formaban parte de los cientos de activistas que fueron a Cuba como parte de la Flotilla Nuestra América.
Viajamos a La Habana para mostrar nuestro apoyo a Cuba frente al estrangulamiento imperialista del único país de América que ha derrocado con éxito el capitalismo. La Revolución Cubana expropió a los imperialistas estadounidenses y ha sido una inspiración para los revolucionarios y los oprimidos de todo el mundo. Ahora que Cuba se encuentra en una situación desesperada debido al bloqueo petrolero de EE.UU., es especialmente crucial que los países oprimidos y los trabajadores del mundo se levanten en su defensa frente al decadente imperio estadounidense. La destrucción de la revolución envalentonaría aún más a los desenfrenados imperialistas para que desaten ataques contra todos nosotros. Es urgente movilizarse para romper el bloqueo y exigir que países como México reanuden y redoblen los envíos de petróleo a Cuba.
La situación en el país es grave. La mayoría de la población carece de acceso adecuado a alimentos, transporte y medicinas. Uno de nosotros había viajado a Cuba en 1993, poco después de la contrarrevolución en la Unión Soviética, y notó que, si bien era mala entonces, hoy la situación es mucho peor.
Llegamos poco después de un apagón en toda la isla que duró 29 horas, y en los cuatro días que estuvimos allí sufrimos otro apagón de unas 24 horas, además de muchos cortes más breves. El embargo petrolero afecta incluso el acceso a agua potable, ya que se necesita electricidad para bombear el agua desde las cisternas hasta las azoteas. La falta de electricidad también afecta el acceso al agua más ampliamente en toda la ciudad. La Universidad de La Habana, que ha ofrecido educación gratuita a estudiantes de todo el mundo durante décadas, ha cerrado debido a los apagones. Hay alimentos disponibles en tiendas privadas, pero la mayoría de la gente no tiene dinero para comprarlos.
Llevamos suministros médicos a un hospital grande cerca de donde nos alojamos. El director del hospital fue a saludarnos y todas las personas con las que nos encontramos nos agradecieron la ayuda. Sentimos que el material que llevamos era una gota en el océano, pero el director dijo que, aunque la ayuda llega a cuentagotas, realmente ayuda. Nos dijo que muchas cirugías son imposibles de realizar debido a la falta de anestesia y antibióticos. Hay miles de personas en lista de espera. El hospital era muy moderno, y nos dijeron que China envió vehículos eléctricos a Cuba y ahora el personal médico los usa para llegar a sus puestos de trabajo. Sin embargo, aunque hay muchos médicos, hay una grave escasez de suministros e incluso la maquinaria médica que está en servicio no funciona sin electricidad.
Conocimos a un hombre que había viajado a La Habana desde el campo. Nos dijeron que allá la situación es aún peor en cuanto a la electricidad, pero que algunas personas pueden cultivar alimentos. El hombre ya había perdido una pierna y la otra estaba infectada. Dijo que necesitaba dinero, no para comida, sino para comprar antibióticos en el mercado negro antes de que los médicos pudieran tratar su pierna. Era una enorme contradicción. Este hombre, que habla siete idiomas, estaba orgulloso de la educación que recibió en Cuba, pero sufría mucho debido a la falta de atención médica.
La necesidad de comprar medicamentos en el mercado negro en dólares antes de recibir atención es un problema que enfrenta la población en general. Conocimos a una mujer con el cuello hinchado cuyo esposo tocaba música en la calle para ganar dinero para su tratamiento médico. Nos dijeron que ella ni siquiera podía obtener un diagnóstico. Necesitaba una biopsia para ver si tenía cáncer o si se trataba de un problema de tiroides, pero esto no sucedería hasta que pudieran comprar los materiales en dólares estadounidenses.
Los estantes de las farmacias están vacíos debido al bloqueo de EE.UU.
Los cubanos con los que hablamos están orgullosos de los avances médicos en la isla, incluido el hecho de que desarrollaron dos vacunas eficaces contra el Covid-19 muy rápidamente. Cuba también cuenta con un programa de vacunación contra enfermedades infantiles famoso por su amplio acceso y éxito. Sin embargo, todos los logros en materia de salud y educación se encuentran bajo una amenaza inmediata.
Conocimos a un hombre que sirvió en el ejército cubano en Angola, donde ayudó a defender al país contra las fuerzas respaldadas por el apartheid sudafricano. Le dijimos que era un héroe. Él también nos contó de un hecho histórico que afecta a la crisis energética actual. Dijo que la Unión Soviética había construido una central nuclear en la isla, que estaba casi terminada en el momento de la contrarrevolución. A Cuba sólo le faltaban los reactores nucleares. Pero Yeltsin, a instancias del presidente estadounidense Bush, detuvo cualquier construcción adicional, por lo que no es operativa.
La desigualdad social y la economía turística
Aunque el capitalismo fue derrocado en Cuba, la idea de que se puede tener socialismo en una pequeña isla es un mito propagado por la burocracia estalinista que está al frente del gobierno cubano. Sin embargo, a diferencia de 1993, ni siquiera había vallas publicitarias que hablaran del socialismo. El socialismo tiene que basarse en la abundancia, no en la pobreza extrema y la desigualdad.
El gobierno cubano invirtió grandes cantidades de los escasos recursos de la isla en la industria turística, que se derrumbó durante la pandemia y no se ha recuperado, principalmente debido a las sanciones de EE.UU. Una serie de reformas monetarias agravó el colapso económico. Las tiendas privadas se multiplicaron y comenzaron los apagones en toda la isla. Hay muchos hoteles de lujo enormes financiados por capitalistas españoles y de otras naciones europeas, muchos de los cuales estaban vacíos al lado de vastos y extensos barrios empobrecidos.
Los hoteles de lujo, como el Hotel Nacional de La Habana (arriba), coexisten con una pobreza generalizada.
El Hotel Nacional era uno de los hoteles más antiguos que seguía lleno y bien iluminado, incluso durante los apagones. Salimos a tomar un trago la última noche y vimos que muchos de la delegación de Nuestra América se alojaban allí. (Nosotros nos alojamos en una pequeña casa particular de una familia.) Tocaba una banda cubana y tenían un bar completo donde sólo se podían comprar bebidas con dólares estadounidenses. Era una escena que se encuentra en muchos otros países oprimidos, con un complejo turístico de lujo que contrasta radicalmente con la realidad exterior. Pero en Cuba a esto se le llama socialismo.
Dada la grave situación económica y social, hallamos sentimientos encontrados entre los cubanos respecto a la defensa de la revolución. Un hombre al que preguntamos dijo que él definitivamente la defendería de Estados Unidos si invadiera, pero pensaba que muchos otros no lo harían. Le preocupaba que Estados Unidos estuviera tratando de provocar una guerra civil.
Si bien muchos de una generación mayor que tienen recuerdos de tiempos mejores son partidarios de la Revolución Cubana y la defienden, las condiciones materiales en las que han crecido los jóvenes hacen que muchos de ellos tengan ideas diferentes. Un joven que escuchó que estábamos allí para defender la revolución nos retó a vivir en Cuba durante un año para ver si sentíamos lo mismo. Otro nos dijo que su novia quiere que Estados Unidos invada. Cerca de dos millones de jóvenes han abandonado la isla, principalmente debido a la situación económica cada vez peor, y la creciente desigualdad está socavando la revolución.
Entre las personas con las que hablamos, algunas estaban furiosas por el asesinato de los 32 cubanos a manos de las fuerzas estadounidenses en Venezuela. También había temor por la desigualdad y la pobreza, que provocan enojo contra el gobierno entre tanta gente. A una mujer le preocupaba que, durante el apagón, volvieran a comenzar las protestas de cacerolazos contra el gobierno y las cosas se pusieran feas.
Los edificios en ruinas son una imagen común en La Habana.
Si bien algunos hoteles, edificios gubernamentales, hospitales e iglesias son nuevos y están bien conservados, la mayoría de las viviendas y las tiendas están en ruinas. Un edificio parecía haber sido golpeado por un terremoto o una bomba, pero la gente nos dijo que simplemente se había derrumbado sobre sí mismo, matando a dos personas e hiriendo a otras siete. Hay mucho enojo contra el gobierno y algunas personas incluso afirmaban que no existe bloqueo alguno sobre la isla, que es sólo una excusa utilizada por el gobierno. También escuchamos de un par de mujeres que hay mucha represión, y que hay que tener cuidado con quién se habla o se puede terminar en la cárcel.
El gobierno está negociando actualmente con Trump. Nadie sabe realmente qué está pasando en las conversaciones entre Cuba y EE.UU., aunque algunos tienen peligrosas ilusiones de que se pueda llegar a un buen acuerdo con Trump.
Liberalismo vs. lucha antiimperialista
La Flotilla Nuestra América fue una acción de frente único de una coalición de grupos que llevó muchas toneladas de ayuda muy necesaria a Cuba en defensa de la isla contra el imperialismo estadounidense. Reunió a personas de unos 40 países, entre ellos Colombia, Turquía, Alemania, México, Irlanda, Gran Bretaña, Estados Unidos y más.
El PDC se había registrado con Nuestra América, pero cuando llegamos descubrimos que nos habían excluido de dos eventos importantes. Uno fue una reunión enorme en la que el presidente cubano Díaz-Canel se dirigió a la multitud. Otro fue un discurso de funcionarios cubanos locales. Sí asistimos al final de este evento y entregamos el resto de la ayuda que habíamos llevado. Varias personas con las que habíamos colaborado en acciones de frente único en Alemania y Gran Bretaña, como el Grupo Comunista Revolucionario, se mostraron muy emocionados de vernos. Distribuimos cientos de volantes del PDC y repartimos y vendimos Spartacist y El Antiimperialista tanto allí como más tarde en un concierto de Kneecap. También participaron numerosas celebridades, como Jeremy Corbyn y Greta Thunberg (aunque no los vimos). Éramos el único grupo de izquierda que distribuía abiertamente propaganda.
Nunca nos informaron por qué el PDC quedó excluido de los eventos oficiales, pero la razón fue claramente política. La gran mayoría de los participantes de Nuestra América eran del tipo humanitario liberal o izquierdistas que apoyan acríticamente al régimen cubano, mientras que nuestra política trotskista, basada en movilizar a la clase obrera internacionalmente para la lucha antiimperialista, apunta hacia un camino muy diferente.
La naturaleza liberal y pacifista de la multitud quedó ejemplificada por Code Pink, un grupo que rentó un jet para ir a Cuba. En general, piensan que es posible detener a Trump y el imperialismo estadounidense con paz y amor. También zarparon dos barcos desde México que llevaban ayuda. En un momento se creyó que se habían perdido en el mar, pero afortunadamente llegaron intactos. El periódico mexicano La Jornada citó a un portavoz del Centro Martin Luther King Jr. que iba en uno de los barcos, quien dijo que quieren combinar el socialismo con el amor cristiano. Mientras tanto, muchos de los izquierdistas involucrados llaman a Cuba socialista. Dadas las enormes desigualdades en la isla, esto sólo le da mala fama al socialismo.
De ellos no se desprende que la defensa de la Revolución Cubana requerirá una dura lucha, en la que será necesario movilizar a la clase obrera de EE.UU. y de otros lugares, con el entendimiento de que la defensa de Cuba y el antiimperialismo en general redundan en su propio interés material. Un gobierno revolucionario en Cuba haría un llamado al proletariado de otros países para que se movilizara en defensa de Cuba. Dicho esto, se necesitó valor por parte de estas personas, en su mayoría jóvenes, para desafiar el bloqueo de EE.UU. y llevar ayuda a Cuba.
El gigante estadounidense y la defensa de Cuba
Al recorrer las calles de La Habana, era evidente que mucha gente no estaba trabajando. Nos dijeron que la mayoría de las fábricas están cerradas y que las pocas que están abiertas sólo funcionan cuatro horas al día, por las mañanas, cuando suele haber electricidad. Incluso cuando la gente trabaja, es muy difícil alimentarse a sí mismos y a sus familias con sus salarios. Una profesora universitaria nos contó que sólo le pagaban 10 dólares al mes y que el aceite de cocina cuesta 3 dólares. Mucha gente mendigaba y se las ingeniaba para conseguir dinero para comida y medicinas.
La Universidad de La Habana está cerrada debido a los cortes de electricidad.
Escuchamos diferentes versiones sobre si las escuelas estaban abiertas o no. Muchas claramente estaban en funcionamiento para los niños, pero nos dijeron que los salarios de los maestros no alcanzaban para comprar comida. La gente tiene cartillas de racionamiento para las tiendas del gobierno, pero éstas estaban esencialmente vacías y una cartilla que vimos parecía estar prácticamente sin usar. Sin embargo, había numerosas tiendas privadas con alimentos a precios mucho más altos de lo que muchos podían pagar. Cuando la gente ve los precios en estas tiendas, se enfurece. Algunos se quejaron con nosotros de que, además del alquiler, el gobierno se lleva una parte de las ganancias y que montar un negocio implica sobornos. Era obvio que los trabajos secundarios y las actividades complementarias son necesarios para sobrevivir, y el desempleo parecía estar generalizado.
Hicimos hincapié en que China tiene un deber especial de ayudar a la Revolución Cubana, por ejemplo, en la reconstrucción de la infraestructura. Mucha gente se mostraba escéptica al respecto. Algunos dudaban en criticar a China porque estaban agradecidos por lo que habían recibido del país, pero había mucha desconfianza. Uno dijo que China “actúa como un negociante”.
Sin embargo, había dos cosas en las que los cubanos tenían muchas ilusiones: nadie quería criticar a Obama ni a México. Durante los años de Obama se abrió el comercio y el turismo hacia Cuba, lo que trajo muchos empleos y dinero a la isla. A la gente le costaba ver que se trataba de una táctica imperialista diferente para trabajar en pro de la contrarrevolución. Por supuesto, es necesario oponerse al asfixiante embargo estadounidense que ha durado ya décadas y Cuba debería poder comerciar con otros países. Pero la fuerte inversión en turismo acentuó aún más la desigualdad y dejó al país en una situación desastrosa durante la pandemia. Mientras tanto, Obama impuso muchas sanciones contra Venezuela, el país que hasta hace poco era el principal proveedor de petróleo de Cuba.
En cuanto a México, el país había estado suministrando petróleo a Cuba por muchas décadas y hasta el 9 de enero de este año. Los cubanos están profundamente agradecidos por esto y por las toneladas de ayuda alimentaria que se han entregado desde entonces. Pero la ayuda alimentaria no sustituye al petróleo en la situación actual. Durante nuestro viaje circularon rumores constantes sobre un barco ruso que traía petróleo a Cuba. Las fechas cambiaban constantemente, pero finalmente el barco llegó después de que nos fuimos. Esto habrá dado un respiro, pero sólo por unas pocas semanas.
En México, nuestro llamado a romper el bloqueo petrolero y redoblar los envíos tiene mucho apoyo entre la gente. Incluso el periódico La Jornada publicó editoriales exigiendo que se reanudaran los envíos de petróleo a Cuba. Los partidarios de la presidenta mexicana Sheinbaum dicen que ella tuvo que capitular para apaciguar al gigante imperialista. Sin embargo, cada capitulación ante Trump y el imperialismo estadounidense sólo los envalentona para llevar a cabo nuevos ataques. Han dejado muy claro que, después de Irán, Cuba es la siguiente, al tiempo que lanzan amenazas regulares contra México. Los trabajadores petroleros de Pemex deben tomar las riendas y reanudar los envíos de petróleo. Ellos y otros trabajadores de México están siendo exprimidos por el imperialismo y deben de movilizarse, no confiar en el gobierno mexicano.
Fue muy importante que viajáramos a Cuba en esta coyuntura crítica. Está claro que las cosas no pueden seguir como están y nadie en Cuba parece saber qué pasará después. Un funcionario cubano afirmó que todo estará mucho mejor en tres años. Otros burócratas con los que nos cruzamos parecían imperturbables ante la situación y muy cómodos en sus puestos. Esto hacía recordar a los estalinistas de Alemania Oriental que irradiaban optimismo cuando cayó el Muro de Berlín.
La Revolución Cubana está en grave peligro. Sus conquistas penden de un hilo. Mientras el imperialismo estadounidense en declive intenta hundirnos a todos para salvarse a sí mismo, la clase obrera se necesita unir, defender y asumir la causa de los oprimidos de todo el mundo. La defensa de la revolución cubana es una parte fundamental de esa lucha y no puede dejarse en manos de los sentimentalistas liberales o de los partidarios del gobierno burocrático.

