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Durante tres semanas, los empacadores de carne mantuvieron la línea en su huelga contra JBS, a pesar de las amenazas de represalias de la empresa y de la negativa de la dirección del Local 7 de la UFCW a hacer lo necesario para ganar. Entonces, el sábado, sin previo aviso ni explicación, la presidenta Cordova le quitó toda la fuerza a la huelga. Apuñaló por la espalda a los miembros del sindicato, declarando una rendición incondicional ante la empresa. ¡Vaya golpe bajo para todos los trabajadores de la planta de Greeley! JBS estaba sintiendo la presión suficiente como para aceptar reanudar las negociaciones este jueves. Los miembros del sindicato no deben permitir que Cordova sabotee su lucha y eche por la borda toda su fuerza. Ella no es el sindicato, los trabajadores de las plantas cárnicas sí lo son. Exijan que el sindicato convoque una reunión ahora, antes de que cualquier persona vuelva al trabajo, para revertir esta atrocidad. Todavía se puede ganar conquistas reales. ¡La huelga no tiene por qué acabar!
Todos los miembros del sindicato deben acudir a la reunión y pedir cuentas a Cordova por su traición. El sindicato puede y debe ser una fuerza de lucha en defensa de los trabajadores. Pero ella lo impide porque cree que se puede obligar a JBS a actuar de “buena fe” con el uso de publicidad negativa. Todos sabemos que JBS mandará a todos y cada uno de los trabajadores a una muerte prematura antes de actuar de buena fe. En la reunión del sindicato, hay que echar a Cordova. Las bases tienen derecho a decidir continuar la huelga y deben elegir en el acto un comité de huelga compuesto por representantes de cada grupo lingüístico para hacer precisamente eso. Este comité debe entonces informar a JBS de que la huelga continuará y tomar medidas para intensificar la presión. Estas incluyen llamar al sindicato de mantenimiento a unirse a la huelga para luchar por una planta más segura y animar a otros sindicatos y aliados de la clase trabajadora a ayudar a construir un piquete masivo para bloquear la entrada de la planta. Ningún trabajador de la industria cárnica debería volver al trabajo a menos que el sindicato controle la velocidad de la cadena de producción. ¡Ahora es el momento de intensificar la lucha contra JBS!

