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Desde hace más de cuatro meses, el pueblo de Puerto Rico ha soportado una grave crisis del agua provocada por una infraestructura que se está pudriendo. Los cortes de agua y apagones son tan frecuentes que la gente pasa días sin agua, hace largas filas en los pozos de distribución y espera a que lleguen los camiones cisterna de emergencia. Para agravar el problema, San Juan está atravesando su peor sequía desde 1899. La situación extrema ha afectado duramente a los pequeños productores de las regiones agrícolas de la franja sur, donde la producción de café ha disminuido en un 70 por ciento.
Cuanto más tiempo pasa, peor se vuelve la situación, sin una solución real a la vista. La gobernadora Jenniffer González afirma que “esta situación está fuera de nuestro control” y culpa al clima.
Los puertorriqueños saben muy bien que lo que está sucediendo está totalmente vinculado a la falta de mantenimiento y a la privatización de la infraestructura del país. Años de ataques por parte de los imperialistas estadounidenses son los responsables de la miseria de cientos de miles de personas. Muchos odian a los gobernadores locales de Puerto Rico y la forma en que siguen los dictados de La Junta, que supervisa y aplica la austeridad en curso.
Especialmente durante esta crisis del agua, se menciona con frecuencia la corrupción, y es real. Sin embargo, es el estatus colonial de Puerto Rico lo que está en la raíz de los problemas de la isla, desde los apagones y la falta de agua hasta los recortes en educación y salud, pasando por sindicatos débiles y la falta de empleos. Por si fuera poco, como una bofetada en la cara, el proyecto Esencia pretende desplazar a muchas personas de sus tierras, en las que se construirá un costoso complejo de 1,000 residencias de lujo. Este complejo, sin duda alguna, contará con su propio sistema privado de abastecimiento de agua en pleno funcionamiento. Washington quiere convertir a Puerto Rico en un paraíso para turistas ricos mientras los boricuas se hunden en una espiral de pobreza y desesperación. ¡Esencia no va! ¡Hagamos de la lucha contra Esencia una lucha antiimperialista!
¡Tenemos que defender a los boricuas! Lo que se necesita son proyectos de mantenimiento y reconstrucción a gran escala, todos organizados bajo control sindical. Esto también permitiría una expansión masiva de los servicios a las zonas más marginadas. ¡Fondos para reparar la infraestructura ya! ¡Cancelar la deuda! Un primer paso para comenzar a abordar la crisis del agua sería formar una coalición de trabajadores de diferentes sectores para exigir los fondos necesarios para reconstruir Puerto Rico. En el centro de los proyectos de mantenimiento estarán los trabajadores organizados en la Unión Independiente Auténtica (UIA) de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). ¡Estos trabajadores están soportando la mayor carga de los trabajos de reparación y se enfrentan a horas extras forzadas, falta de equipo y un salario base de $10.50 dólares por hora! En respuesta a la ira de los trabajadores, el líder de la UIA, José Cajigas Romero, convocó a un paro laboral de 24 horas el 12 de agosto. Si bien esta acción fue un comienzo, la lucha debe extenderse a todos los sectores de la clase trabajadora para llegar al fondo de la situación y detener los ataques.
Adoptar una estrategia para que los trabajadores tomen las riendas de la situación chocaría de inmediato con los intereses del imperialismo estadounidense. Esto apunta a la necesidad de construir un movimiento por la independencia liderado por los trabajadores y quienes trabajan la tierra. Para lograr todo esto se necesitarán líderes sindicales fuertes y combativos con una perspectiva antiimperialista.
También es urgente que la izquierda luche activamente por el socialismo y la independencia. Sobre esta base, será posible forjar una alianza antiimperialista con otros países del Caribe y de América Latina, así como con los trabajadores de EE. UU., quienes están bajo el ataque de los mismos amos imperialistas. ¡Por un Puerto Rico independiente y socialista!

