https://iclfi.org/pubs/wv-es/24
Esencia, el proyecto hotelero multimillonario que promete crecimiento económico, nuevas viviendas y desarrollo, está siendo presentado como un progreso por los promotores inmobiliarios y el gobierno. Pero la construcción de 1000 residencias de lujo, cuyo precio oscilará entre los 2 y los 20 millones de dólares, y de cinco hoteles de alto costo privará a los puertorriqueños de las tierras que han utilizado durante generaciones y los expulsará de sus hogares. Entonces, ¿para quién es realmente este “progreso”?
Detrás del proyecto están los hermanos Reuben y el gobierno puertorriqueño, que ha aprobado enormes créditos fiscales para garantizar que el desarrollo hotelero se lleve a cabo. Las masas boricuas saben que esto no es progreso para ellas, sino para los extranjeros ricos y blancos. Acertadamente lo ven como una amenaza a su existencia. Y es que no se trata solo de una serie de hoteles en construcción, sino de un aeródromo, un centro de salud y una escuela privada bilingüe de primaria y secundaria, con un proyecto que se extenderá por 2000 acres de terreno. ¡Es una comunidad de lujo que excluye a los puertorriqueños!
Las masas boricuas están enojadas y quieren poner alto a Esencia. Por eso miles de personas marcharon en el Viejo San Juan el 28 de marzo, exigiendo: “¡Esencia No Va!”. Los puertorriqueños tienen derecho a decir no a este proyecto. Pero, ¿cómo podemos detener esta aventura colonial? La marcha fue importante, pero también puso de manifiesto la falta de una estrategia real para la lucha. Gran parte de la protesta clamaba “¡Fuera JGo!”. Sí, González y el resto del PNP, junto con el PPD, son una amenaza para Puerto Rico. Sin embargo, pedir que se vaya JGo pero no los capitalistas extranjeros e imperialistas a los que sirve es simplemente pedir que otro títere ocupe su lugar. Esto no cambiaría en nada el statu quo. Partidos como el PIP y el MVC se nutren del sentimiento popular contra González, pero no tienen una solución real a la amenaza de Esencia. Tampoco tienen ninguna estrategia para echar a JGo y a sus jefes.
Por ejemplo, aunque el MVC se opone a Esencia, apoya una propuesta impulsada por académicos de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. La propuesta insta al gobierno a reconsiderar los planes del proyecto y a utilizar “criterios científicos rigurosos, justicia ambiental y participación ciudadana” para remediar los planes de construcción actuales, que van a destruir el ecosistema y desplazar a los boricuas. Pero esto es pedirle a un gobierno que está atado al imperialismo y al capital extranjero por mil hilos que actúe en interés de los puertorriqueños y no de sus verdaderos amos. Esta no es una base para detener Esencia. El gobierno y los promotores no mejorarán el proyecto para los boricuas porque Esencia no es para los boricuas. Es para los buitres ricos que buscan clavar sus garras en la isla a costa de las masas puertorriqueñas.
Aconsejar al gobierno sobre cómo hacer de Esencia un proyecto mejor es una estrategia perdedora. Esencia no necesita ser mejorada. Hay que detenerla. Será un desastre para Puerto Rico en muchos sentidos. Los imperialistas controlan todo en la isla, llevándose lo que quieren mientras las masas boricuas no tienen voz ni voto en sus vidas cotidianas. Esencia no es más que otro ejemplo de acaparamiento de tierras por parte de los amos coloniales. Si no se les detiene, se llevarán más. Por eso, para luchar con éxito contra Esencia, la izquierda puertorriqueña debe vincular el movimiento contra el proyecto a la lucha por la independencia. El MVC no puede hacerlo porque se niega a adoptar una posición clara sobre la independencia de Puerto Rico. Al carecer de una postura contra la subyugación colonial, el MVC solo puede impulsar métodos liberales, como intentar convencer a los imperialistas de que sean más respetuosos con el medio ambiente y con los boricuas. Esto solo llevará a que la clase trabajadora y los oprimidos de Borikén sean maltratados. Parte de la lucha contra Esencia consiste en oponerse a las estrategias liberales y demostrar cómo grupos como el MVC no tienen ningún plan para sacar a las masas de este lío.
Las condiciones en Puerto Rico se están deteriorando. Es difícil encontrar vivienda y los salarios se mantienen bajos mientras aumenta el número de personas sin hogar. Dado que el imperialismo estadounidense se ha vuelto más brutal bajo la administración Trump, es aún más urgente que los puertorriqueños organicen una lucha que vincule el fin de Esencia con la expulsión de los imperialistas. El primer paso es involucrar a la clase trabajadora sindicalizada. Por supuesto, hubo trabajadores que participaron en Pa’ la Calle Contra Esencia, pero los sindicatos no estuvieron presentes como fuerza —al igual que no se organizaron en la marcha independentista de agosto de 2025—. Para que los trabajadores salgan a la calle como una unidad organizada, es necesario mostrar cómo este proyecto les afectará directamente.
El proyecto Esencia va a expulsar a muchos trabajadores puertorriqueños de sus hogares, obligándolos a trasladarse a zonas vecinas que ya sufren por la falta de recursos. Esto los pondrá bajo mayor presión y generará más delincuencia y caos generalizado. Los puertorriqueños de clase trabajadora también sufrirán la subida de los alquileres en las zonas vecinas, porque los propietarios locales querrán sacar provecho de lo que traerá Esencia. La clase trabajadora y las masas oprimidas boricuas ya tienen dificultades para pagar el alquiler. Cualquier aumento provocará desalojos masivos, agravando el problema de las personas sin hogar.
Los promotores inmobiliarios afirman que Esencia creará puestos de trabajo para los puertorriqueños. Actúan como si estuvieran ofreciendo a las masas un gran regalo, cuando en realidad están preparando a los boricuas para ser brutalmente explotados y oprimidos. Si logran construir la comunidad de lujo, los propietarios solo contratarán a trabajadores con los salarios más bajos y sin posibilidad de sindicalizarse. Esta es la situación actual de los trabajadores hoteleros en todo Puerto Rico. El gobierno y el imperialismo estadounidense han convertido a Borikén en un paraíso para que los capitalistas extranjeros obtengan enormes beneficios mediante exenciones fiscales y la promesa de una mano de obra con salarios bajos.
Ya es extremadamente difícil sobrevivir con estos trabajos en los hoteles, y la mayoría de los sectores en Puerto Rico ofrecen salarios bajos y no están sindicalizados. Que haya más trabajadores boricuas trabajando por un salario miserable y sin protección sindical solo seguirá empeorando las condiciones de la clase trabajadora en su conjunto. La situación es similar para los trabajadores de las islas caribeñas vecinas, donde Estados Unidos y otros imperialistas han destrozado sus economías. Esta devastación ha obligado a estas pequeñas naciones a depender del turismo, mientras que los gobernantes locales atraen a los capitalistas extranjeros con recortes fiscales y rebajando los estándares laborales. Digan lo que digan los promotores inmobiliarios, no traerán “progreso” a Puerto Rico porque el único propósito de traer capitalistas extranjeros es extraer todo lo que puedan y dejar a las masas con migajas. Son enemigos del progreso, no sus arquitectos.
Si no hay una lucha seria contra Esencia, otros capitalistas e imperialistas continuarán la tendencia de los proyectos de megahoteles que, con el tiempo, se tragarán cada vez más de Borikén. Esto reforzará el control de EE. UU. y sus socios y mantendrá a los trabajadores boricuas como esclavos coloniales con salarios bajos a su servicio. El resultado será que mucha más gente abandone la isla, un problema que ya azota a la nación. ¿Necesita Puerto Rico empleos dignos y desarrollo? Sí, pero esas cosas nunca llegarán concediendo a la misma fuerza que mantiene a la isla oprimida. La clase trabajadora boricua solo conseguirá estas cosas cuando luche contra quienes la mantienen subyugada. ¿Cómo hacerlo? Es necesario un movimiento que busque organizar a todos los trabajadores de todas las industrias controladas por los amos coloniales. Este movimiento debe luchar para fortalecer los sindicatos donde existan y expulsar a los jefes imperialistas. Esta lucha puede comenzar en Cabo Rojo, pero no tendrá éxito si no se basa en una estrategia antiimperialista.

