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El imperialismo estadounidense está empeñado en someter a Cuba por la fuerza. El bloqueo petrolero, las sanciones económicas y la escalada militar han dejado al pueblo cubano sin combustible, sin medicinas y con alimentos a precios inasequibles. Los apagones se prolongan mucho más allá de un día, mientras el país se tambalea al borde del colapso. Trump y Rubio seguirán apretando el lazo hasta que los imperialistas establezcan un control férreo sobre la isla. Esto supondría un desastre absoluto para las masas cubanas y un hito importante en la transformación de América Latina en un feudo del imperio estadounidense. Es urgente hacer todo lo posible para defender a Cuba desde las entrañas del monstruo imperialista.

Para empezar, la izquierda marxista y las organizaciones que se solidarizan con Cuba deberían unir sus fuerzas en una acción de frente unido en defensa de Cuba frente a la clase dominante estadounidense. De este modo, se maximizaría el impacto de nuestra postura en defensa de Cuba y del proletariado internacional. También, en contraste con acciones de protesta por separado, se ampliaría el alcance de nuestro mensaje y contribuiría mucho más a animar a otros luchadores antiimperialistas a dar un paso al frente. Las divisiones sectarias han contribuido en gran medida a mermar la capacidad de la izquierda para influir en el curso de los acontecimientos. Esto puede y debe cambiar, pero solo si dejamos de lado las preocupaciones secundarias para impulsar la lucha por objetivos comunes.

No hay tiempo que perder. El imperialismo estadounidense, tanto bajo los demócratas como bajo los republicanos, lleva desde la Revolución de 1959 atacando a Cuba, utilizando todos los medios a su alcance: acciones encubiertas, intervención militar, guerra económica y mucho más. Ahora está a punto de ponerle fin. Como a Trump le encanta decir, tras muchas décadas, Cuba “se está acercando a nosotros”. No se trata de un simple alarde, sino de una realidad alarmante. El gobierno del Partido Comunista de Cuba (PCC) ha aprobado recientemente una serie de reformas económicas que desmantelarán lo que queda de la economía planificada y del monopolio estatal del comercio exterior, y abrirán de par en par las puertas a la propiedad privada y a la penetración económica imperialista. La respuesta inmediata de Estados Unidos fue imponer aún más sanciones.

Puede que tengamos diferencias sobre estas reformas y sobre el curso general de la dirección del PCC ante la implacable hostilidad imperialista. Pero hay algo que debería ser obvio para todos: conceder a los buitres de Wall Street y a los gusanos contrarrevolucionarios un acceso sin restricciones a la economía cubana es un hecho muy negativo. Hay que luchar desde aquí contra la reducción de Cuba a una neocolonia, movilizando a amplios sectores de la clase trabajadora estadounidense en torno a la lucha antiimperialista.

Una acción de frente unido facilitaría esta tarea vital. Los trabajadores y las minorías oprimidas de este país tienen un interés directo en defender a Cuba. La contrarrevolución en la isla solamente daría mayor impulso a los imperialistas para exigir más, no solo a las masas del Caribe y de América Latina, sino también a los trabajadores de aquí. El secuestro exitoso de Maduro envalentonó a Trump para desatar el terror de ICE en Minneapolis y estrangular a Cuba. Si Cuba cayera bajo el control de Estados Unidos tras más de medio siglo, las consecuencias serían aún más trascendentales, entre otras cosas porque darían a los patrones más poder para atacar las condiciones de la clase trabajadora multirracial en nuestro país.

Cabe destacar que National Nurses United (NNU), el mayor sindicato de enfermeras del país, realizó una rueda de prensa en Washington, D.C., a principios de esta semana para exigir el fin del bloqueo petrolero. Muchas enfermeras, quienes experimentan de primera mano las consecuencias humanas de los recortes a la salud, quieren hacer algo para paliar la crisis sanitaria provocada por los gobernantes estadounidenses en Cuba. Sin embargo, la dirección de la NNU organizó esta protesta no para trazar una línea contra el imperialismo estadounidense, sino para instar a su ala liberal a que redoble sus esfuerzos para que el Congreso se oponga a Trump. Esto no salvará a Cuba. Aunque los demócratas “progresistas” puedan criticar los métodos de Trump, acogen con agrado sus resultados.

Lo que realmente puede marcar la diferencia es una protesta que inculque la conciencia de clase entre los trabajadores, señalando el camino hacia una acción sindical concreta en defensa de Cuba y una alianza antiimperialista de los trabajadores de EE. UU. con las masas trabajadoras del Caribe, América Latina y más allá. El proletariado internacional tiene el poder de romper el bloqueo y hacer llegar petróleo a Cuba. Cualquier trabajador que se solidarice con Cuba debería acudir a la manifestación, donde podremos debatir qué hacer concretamente para avanzar en la defensa de los sindicatos y en la defensa de Cuba. ¡Únete a nosotros el 17 de julio en esta manifestación de frente unido tan necesaria! ¡Todos a la calle para defender a Cuba contra el imperialismo estadounidense!

¡Defender a Cuba contra el imperialismo yanqui!

¡Defender a Cuba contra el imperialismo yanqui!

17 de julio de 2026 | New York
Defend Cuba Against U.S. Imperialism!

Defend Cuba Against U.S. Imperialism!

17 de julio de 2026 | Los Angeles
Defend Cuba Against U.S. Imperialism!

Defend Cuba Against U.S. Imperialism!

17 de julio de 2026 | San Francisco