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https://iclfi.org/pubs/lro/2026-slus-conf-immigration
Traducido de Revolutionary Strategy for Immigrant Defense (inglés), suplemento Workers Vanguard ,

ICE arresta cada mes a más personas y sigue disparando y matando con impunidad. Las tácticas de "conoce tus derechos" y los comités comunitarios de autodefensa no están a la altura de la tarea de enfrentar la represión contra los inmigrantes. Debemos responder a las continuas redadas de Trump con una estrategia diferente.

La siguiente moción, editada para su publicación, fue aprobada por la 17.ª Conferencia Nacional de la Spartacist League/U.S. a finales de junio.

La situación de los inmigrantes y sus defensores se está agravando. En general, los trabajadores están paralizados por el miedo a Trump y a ICE, o bien apoyan las deportaciones masivas como una “solución” para crear más empleos y salarios más altos. Esta última ilusión prevalece especialmente en la industria del transporte, los oficios de la construcción y otros trabajos de cuello azul. Una encuesta de Harvard/Harris de abril de 2026 reveló que el 55 por ciento de los encuestados estaba a favor de “deportar a todos los inmigrantes que están aquí de manera ilegal”, incluso cuando el índice de aprobación de Trump y ICE rondaba el 40 por ciento.

Los políticos liberales y los burócratas sindicales son responsables de la pasividad de los trabajadores ante el terror de ICE. Les dicen a los trabajadores que esperen la salvación en los tribunales y en las elecciones intermedias de noviembre. En Minnesota, los burócratas sindicales sabotearon la posibilidad de una defensa obrera independiente contra ICE. Este es un hecho que la mayor parte de la izquierda oculta. En todo el país, los demócratas liberales —como el alcalde de Newark, Ras Baraka; la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill; Brandon Johnson, de Chicago, y Karen Bass, de Los Ángeles— se hacen pasar por defensores de los inmigrantes mientras despliegan a sus policías para que actúen como tropas auxiliares de los agentes de ICE. Estos policías detienen a los manifestantes, contienen las protestas y despejan las calles. Podemos esperar más represión fuera de cámara en el futuro.

Los revolucionarios deben buscar toda oportunidad para exponer los crímenes de los liberales y los burócratas. Los liberales y los burócratas facilitan la caza racista de chivos expiatorios contra los inmigrantes por parte de los republicanos y la extrema derecha. Son los principales responsables de la pasividad de la clase trabajadora. Hay que tener en cuenta que incluso los trabajadores conservadores los escucharán si, desde el principio, se distinguen claramente de los liberales.

El nacionalismo blanco y el terrorismo racista son armas de la clase dominante de EE. UU. para paralizar a los trabajadores, especialmente en tiempos de crisis. El nacionalismo blanco permea a la Casa Blanca; se ha utilizado en carteles de reclutamiento para las fuerzas estilo paramilitar de ICE, y seguirá siendo el arma principal para desviar la ira de los trabajadores lejos de la burguesía. Recientemente hemos visto actividades similares a las del Ku Klux Klan en el sur, incluido el hallazgo, el 18 de junio, del cuerpo de una mujer negra de 27 años colgada de un árbol en Miami. La familia rechaza rotundamente la conclusión de la Oficina del Sheriff de que se trató de un suicidio. Mientras tanto, el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional están tratando de inculcar en la mente de los trabajadores la idea de que antifascista es sinónimo de terrorista interno. Es importante abordar la realidad del nacionalismo blanco hoy en día y el miedo que provoca, para poder ofrecer argumentos efectivos contra la confianza hacia los demócratas y los liberales.

Con el desastre a cámara lenta de la administración de Trump, los populistas de extrema derecha han ocupado el vacío de liderazgo. El fascista Nick Fuentes está diciendo a sus seguidores que voten por los demócratas para “purgar” al Partido Republicano. También les está diciendo que se armen y se organicen con “personas de ideas afines”, como policías y empresarios locales. Afirma que Trump no está llevando a cabo verdaderas deportaciones masivas. No podemos estar seguros de si el futuro traerá un estado bonapartista (autoritario), el aumento progromos fascistas o algo más. Sin embargo, podemos esperar que la tendencia general sea un giro aún más hacia la derecha, incluso si los demócratas arrasan en las elecciones intermedias y los candidatos de DSA resultan electos en Nueva York.

DSA y otros grupos de izquierda se han encargado de que, a los ojos de los trabajadores, el socialismo sea indistinguible del viejo statu quo del Partido Demócrata liberal. Mamdani, AOC y Sanders son lo que muchos trabajadores entienden por socialismo. La mayoría de la izquierda sabotea la defensa basada en la lucha de clases contra los ataques racistas; lo hacen mediante moralismos utópicos liberales a favor de las fronteras abiertas y tildando de “racista” a cualquier trabajador que cuestione las políticas migratorias de Biden. Luchar por la defensa de los inmigrantes bajo lemas liberales solo socava la lucha.

Los revolucionarios deben ofrecer una estrategia de lucha de clases para impedir que los capitalistas utilicen a los trabajadores nacidos en EE. UU. como arma contra los inmigrantes —y viceversa. El punto de partida es reconocer las frustraciones de los trabajadores y explicar las reglas del juego que la burguesía les impone. La clase capitalista aumenta o disminuye la oferta de mano de obra según sus necesidades de explotación.

Por ejemplo, muchos camioneros se vieron obligados a abandonar la industria debido al cierre económico por el Covid de 2020-21 y a las costosas adaptaciones ambientales que debieron realizar en sus camiones. En diciembre de 2021, el “Plan de Acción para el Transporte” de Biden aceleró la expedición de licencias de conducir comerciales (CDL) y facilitó el reclutamiento de conductores entre los inmigrantes, las mujeres y las personas que habían estado en prisión (es decir, poblaciones más vulnerables que se ven presionadas a exigir menos a los patrones). El excedente relativo de mano de obra dio lugar a una competencia despiadada con tarifas de carga humillantes. Los bajos salarios, la privación del sueño provocada por las horas extras y la falta de capacitación sindical también causaron riesgos de seguridad en las carreteras. En 2025 llegó Trump, expulsando de la industria a decenas de miles de camioneros inmigrantes. Afirmó que esta purga condujo a mejores salarios y más empleos para los camioneros estadounidenses. Ante la ausencia de un liderazgo revolucionario, Trump se metió en el vacío para ofrecer una falsa salida a una fuerza laboral que estaba furiosa por lo que los demócratas les habían hecho.

Los trabajadores no tienen control sobre la política migratoria de los imperialistas, pero sí pueden elegir entre luchar por la máxima unidad de los obreros o por la estrategia racista de “divide y vencerás” de los patrones, que siempre derrota a los trabajadores.

Nuestra perspectiva para la máxima unidad incluye lo siguiente: 1) organizar a los inmigrantes en los sindicatos, incluso eliminando los requisitos racistas para la afiliación sindical, como los números de seguro social y los exámenes de certificación de “solo inglés”; 2) luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes, de modo que los patrones no puedan usar amenazas de deportación para socavar la organización y otras luchas sindicales; y 3) luchar por el control sindical de la seguridad y la capacitación, así como por la traducción de los contratos, exámenes y manuales de seguridad a los idiomas de los trabajadores.

Pero el movimiento obrero no puede levantar un objeto pesado si no ha flexionado un músculo. Los llamados abstractos a defender a los inmigrantes contra ICE pueden caer en oídos sordos o parecer irreales para los trabajadores. Busquen casos pequeños, específicos y locales de defensa de inmigrantes para comenzar a flexionar el músculo obrero. Los casos que tocan de cerca — por ejemplo, cuando se ataca a un compañero sindicalista o hay represión de ICE cerca de un lugar de trabajo— han impulsado a los trabajadores a actuar porque se vieron personalmente afectados y presenciaron de primera mano cómo se pisoteaban sus derechos democráticos. Los residentes de Minnesota se sintieron obligados a actuar en gran parte porque conocían a los detenidos y experimentaron personalmente la represión y el terror.

Recuerden que la mayoría de los trabajadores se niegan a ser activistas en este momento. Esto puede cambiar. Pero, por ahora, muchos temen ser excluidos si tan siquiera firman una petición. Piensen de manera innovadora para involucrar a los trabajadores en la defensa de los inmigrantes de formas que no se alejen demasiado de su zona de confort. Contribuir a una colecta en el lugar de trabajo y firmar una tarjeta de solidaridad son solo dos opciones para que los trabajadores tomen una postura que implique un riesgo mínimo de ser despedidos.

Es necesario explicar a los trabajadores que las agresiones de hoy contra los inmigrantes y los “manifestantes externos” son un ensayo para las agresiones de mañana contra los sindicatos. Este es un motivador más poderoso que la caridad cristiana o los argumentos liberales de que deben acoger a todos los inmigrantes. Los trabajadores no tienen que regenerarse moralmente primero para luchar contra los ataques racistas. Necesitan estar convencidos de que un golpe contra uno es un golpe contra todos.