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Han pasado nueve semanas y los residentes de clase trabajadora de Boyle Heights y los barrios aledaños —en su gran mayoría mexicanos y chicanos— siguen sufriendo las consecuencias del incendio en el almacén de alimentos congelados de Lineage y sus desastrosas secuelas: aire químicamente tóxico, olor nauseabundo a comida podrida las 24 horas del día, los 7 días de la semana, infestación de ratas y enjambres de moscas. Estas condiciones insoportables requieren una solución urgente. Ni los políticos ni los patrones responsables de este desastre van a cuidar de nosotros.

Los grupos comunitarios han hecho lo que han podido para movilizar la ayuda mutua y compensar la respuesta totalmente insuficiente de la administración del Partido Demócrata de Karen Bass y de los patrones de Lineage. Las protestas frente al almacén han demostrado la determinación de la comunidad de seguir luchando incluso después de semanas de abandono. Fue bueno ver a La Raza llenar hasta reventar una asamblea pública de Boyle Heights el 9 de julio para acallar a los representantes de Lineage, a la alcaldesa Bass, a la concejala de Democratic Socialists of America, Ysabel Jurado, y a la miembro de la Junta de Supervisores de Los Ángeles, Hilda Solís. ¡Nos solidarizamos firmemente con las demandas de La Raza en Boyle Heights para que Lineage limpie, se vaya y no vuelva!

Para salvar las apariencias y apaciguar la ira, los demócratas han ordenado a las dependencias municipales que suspendan temporalmente la tramitación del permiso de Lineage para reconstruir el almacén. Todo ello mientras los demócratas dejan la puerta abierta a que Lineage obtenga su permiso de reconstrucción una vez que finalicen las labores de limpieza. Karen Bass encara las elecciones a la alcaldía con una profunda impopularidad. La ira y la presión continuas de la comunidad pueden obligar a los demócratas a ceder e impedir de manera permanente que Lineage reconstruya. Tal resultado sería una victoria bienvenida para la comunidad. Sin embargo, para cambiar la situación a favor de La Raza y proteger su salud y su sustento, Boyle Heights necesita hacer valer su control sobre la toma de decisiones en la comunidad.

Para que La Raza asegure el control comunitario sobre la toma de decisiones respecto al nuevo uso del terreno del almacén, será necesaria una lucha contra el Partido Demócrata. A pesar de toda la indignación de la comunidad, aún persisten las ilusiones de recurrir a políticos como Bass, Jurado y Solís, ya que provienen de comunidades oprimidas y tienen un historial de organización comunitaria. Eso no cambia ni por un segundo el hecho de que los demócratas representan y colaboran con los intereses capitalistas industriales e inmobiliarios. Después de todo, estos políticos aprueban el uso de la tierra para esos intereses en detrimento de la salud y el sustento de las comunidades de clase trabajadora latinas y negras. Para fortalecer esta lucha contra el Partido Demócrata, es necesaria una alianza entre la comunidad y el poder de la clase obrera organizada. Como los sindicatos son los que hacen funcionar a Los Ángeles, tienen una gran capacidad de presión que pueden ejercer contra los patrones y sus políticos.

Los sindicatos y el movimiento obrero tienen todo el interés en defender a Boyle Heights. Las condiciones opresivas que sufre La Raza en Los Ángeles, impuestas por los demócratas y los patrones, empeoran las condiciones de vida de todos los trabajadores. Los salarios en general se ven reducidos, ya que las industrias se benefician de la explotación masiva de La Raza que recibe salarios de miseria y trabaja en empleos no sindicalizados. La educación, la atención médica y la vivienda están segregadas, son de baja calidad y muy costosas. Ocurre caso tras caso de personas golpeadas y asesinadas por la policía de Los Ángeles y los alguaciles. Los supremacistas blancos en la Casa Blanca siguen desatando redadas de ICE para aterrorizar a La Raza. Durante décadas, los dirigentes sindicales han rechazado movilizarse para luchar contra nada de esto. Eso explica por qué hoy el movimiento obrero está débil y desorganizado, así como por qué las condiciones de las masas trabajadoras oprimidas son tan horribles.

Tenemos un largo camino por recorrer para forjar la alianza entre los trabajadores y la comunidad, pero incluso los esfuerzos modestos por llevar a pequeños contingentes de trabajadores sindicalizados a las protestas comunitarias y a las asambleas públicas pueden ayudar a fortalecer la capacidad de lucha de la comunidad. La participación de trabajadores sindicalizados en esta lucha también puede crear la oportunidad para que los sindicatos de la industria logística de la cadena de suministro de alimentos —desde el ILWU hasta los Teamsters y el UFCW— fortalezcan su poder colectivo al organizar a los trabajadores a lo largo de toda la cadena, incluyendo a los empleados en las instalaciones de Lineage.

Hace un tiempo se sabía ampliamente que “un golpe contra uno es un golpe contra todos”, pero la dirigencia no moviliza a los sindicatos para actuar según ese principio. Los sindicatos han destinado poca ayuda y pocos recursos a Boyle Heights. No es de extrañar. Esta misma dirección está muy alejada de las luchas cotidianas y de las necesidades reales de las masas trabajadoras oprimidas. Esto se debe a que toda su perspectiva se centra en formar coaliciones con los mismos políticos del Partido Demócrata que son responsables de este desastre y que sirven a los intereses de los patrones.

Estos mismos líderes sindicales también tienen cierta responsabilidad en este desastre. Los trabajadores de Lineage en los almacenes del área de Los Ángeles no están sindicalizados y los sindicatos no participaron en el establecimiento de estándares de calidad para la infraestructura de los almacenes, la instalación de paneles solares y la seguridad en el lugar de trabajo. Si los sindicatos emprendieran una campaña para sindicalizar a los trabajadores de esas instalaciones —muchos de los cuales provienen de los mismos barrios afectados por este desastre—, contribuirían en gran medida a mejorar su nivel de vida. El control de los sindicatos sobre las normas de infraestructura y seguridad, así como sobre el cierre y la respuesta ante desastres en las instalaciones industriales, complementaría el deseo de La Raza de determinar y controlar lo que sucede en sus comunidades.

Hasta donde sabemos, no hay informes sobre lo que les sucedió a los trabajadores del almacén de Lineage donde ocurrió el incendio. Lo que sí es seguro es que ningún trabajador murió ni resultó herido en el almacén. Sería beneficioso para los esfuerzos de La Raza y la comunidad de Boyle Heights que los sindicatos se aseguren de que estos trabajadores reciban el pago retroactivo completo y recuperen sus empleos, además de ser reubicados en otras instalaciones. Las luchas de La Raza y del movimiento obrero avanzan juntas o retroceden por separado. Si las organizamos en torno a ese entendimiento básico, es posible derrotar a los patrones y a sus políticos.